16 de septiembre de 2018
16.09.2018

Cómo combate la UIB los plagios en los másteres

La Universitat utiliza el programa Turnitin, un sistema antiplagios que compara el TFM con la base de datos de la red: "No hay que mirar porcentajes, sino interpretar resultados", advierte Santamarta

16.09.2018 | 02:45
Cómo combate la UIB los plagios en los másteres

Sistema de control. Los Trabajos de Fin de Máster son corregidos, en primer lugar, por el tutor. Una vez que
él le da el visto bueno pasa a manos del equipo directivo del máster, quien elige a los tres miembros del jurado. Posteriormente, el trabajo es defendido públicamente. El estudiante elige si quiere que el documento sea público

La sombra de posibles irregularidades en un máster oficial se ha extendido a todas las universidades públicas españolas, después de que saltaran los casos de  Cristina Cifuentes, expresidenta de la Comunidad de Madrid, Pablo Casado, presidente del PP, y Carmen Montón, exministra de Sanidad. A esto se añade la acusación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de plagiar algunos documentos en su tesis.

¿Esta situación podría tener cabida en la UIB? En cuanto al plagio en un Trabajo de Fin de Máster (TFM), desde la Universitat de les Illes Balears se apresuran a contestar que no, ya que existen multitud de mecanismos que lo detectan. El más conocido es el Turnitin, un programa informático antiplagio que está a disposición de los docentes desde el curso 2014-15 y que cuesta 19.360 euros anuales a la UIB.

El programa permite comparar el trabajo depositado con la base de datos del sistema. Unos minutos después, los resultados saltan a la pantalla. Según explica Rubén Santamarta, director del Centro de Estudios de Postgrado (CEP), "no hay que mirar el porcentaje de coincidencias, sino interpretar los resultados", porque hay escritos que salen y están citados, "de modo que no es plagio". "Otra cuestión es la calidad del trabajo", añade Santamarta.

Este sistema ha servido en diversas ocasiones para detectar irregularidades antes de la defensa pública del TFM. Cabe destacar que, si bien hasta ahora su uso era volunario, a partir de este curso 2018-19 los docentes estarán obligados a emplearlo tanto en Trabajos de Fin de Máster como en tesis.

Además de este programa, la UIB se rige, al igual que todas las universidades públicas, por una normativa "muy estricta" que vela para evitar estos "fraudes". El TFM es corregido, en primer lugar, por el tutor. Una vez que él le da el visto bueno, pasa a manos del equipo directivo del máster -hay un grupo por cada postgrado-. Éste elegirá al tribunal, que se compone de tres doctores expertos en la materia. En el caso de que uno de los docentes no apruebe el trabajo, puede parar el proceso de defensa. Por contra, si el TFM es aprobado, el alumno deberá exponerlo públicamente, de manera que, además de someterse a las preguntas del tribunal, tendrá espectadores. "Es otra de las garantías de que no ha copiado, ya que todo el mundo le puede escuchar", comenta Santamarta.

La UIB dispone de un total de 33 másteres oficiales y 11 de titulación propia, es decir, postgrados no oficiales. Los oficiales tienen un aspecto en común: están obligados a hacer el TFM y defenderlo públicamente. Antes, los alumnos de los másteres de investigación tendrán que publicar un artículo en una revista científica y los estudiantes de los másteres profesionalizados, haber aprobado las prácticas en un centro de secundaria.

¿Y qué pasa con ese trabajo? Hay dos opciones: si el alumno y el profesor firman, el TFM se hace público y se sube directamente al repositorio institucional. En caso contrario, el trabajo se queda en el CEP de la UIB. En esta situación se escrimen motivos como querer publicar ese documento en una revista científica, la voluntad de firmar una patente o continuar la investigación en una tesis.

Asistencia a clase

Según indica Santamarta, depende del método de evaluación del profesorado pero, por lo general, "el alumno debe asistir al 80% de las clases". Eso en caso de que el máster sea presencial. "Es imposible que alguien que no va a clase apruebe", continúa, en referencia al caso Casado.

En cuanto a la convalidación de asignaturas, desde la UIB aseguran que "todo está muy controlado" y se rige por el servicio administrativo. Según explica el director del CEP, la normativa indica que se puede convalidar un máximo de un 15% a no ser que sea un título propio.

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