25 de agosto de 2018
25.08.2018
Convivencia

Aumenta la conflictividad vecinal con okupas que afirman ser de Son Banya

Familias que se presentan como originarias del poblado chabolista angustian a vecinos de distintos puntos de la isla como Manacor, donde la Policía Local acredita su presencia - Sin embargo, Cort rechaza que haya una dispersión incontrolada

24.08.2018 | 22:24
Zona de la barriada de Verge de Lluc donde los vecinos han detectado problemas con los okupas.

Las claves

  • Son Banya: Vinculan a los okupas con el poblado chabolista
    Vecinos consultados en distintos puntos de la isla relacionan la presencia de okupas en sus barrios con Son Banya, en pleno proceso de desmantelamiento. Cort rechaza esta posibilidad, pero Manacor lo ha acreditado.
     
  • Agresividad: Familias más violentas de lo habitual
    Habitualmente quienes okupan una vivienda adoptan un perfil bajo para pasar desapercibidos, pero en estos casos amenazan a vecinos que les recriminan algo e invaden el espacio público.
     
  • Impotencia: Las administraciones no tienen margen para actuar
    Los vecinos acuden en auxilio de los ayuntamientos, que apenas tienen margen para actuar. Los desahucios solo pueden solicitarlos los propietarios de las viviendas afectadas.

El fenómeno okupa se extiende por la isla con la aparición de nuevos actores, más conflictivos y unidos por un denominador común: afirman ser de Son Banya. Vecinos de Manacor, Pla de na Tesa, Secar de la Real, Molinar y Verge de Lluc han hecho sonar las alarmas por la irrupción de unos recién llegados que insultan, amenazan y se adueñan del espacio público, además de los pisos que okupan.

En todos los casos aseguran proceder de Son Banya, el supermercado de la droga de Mallorca que está en pleno proceso de desmantelamiento. En algunos casos dicen la verdad; en otros solo es una estrategia para intimidar a los residentes. "Tuve familia en el poblado y no me suena que sean de allí", explica una vecina de la barriada Verge de Lluc, en el Pont d'Inca, donde una familia de okupas y otras personas de su entorno está sembrando el pánico. Un banco público de la calle Goya es su cuartel general y punto de venta de drogas.

"Por la tarde sacan las sillas y las mesas a la calle y se pasan gritando y con la música a todo volumen hasta la madrugada. Y cuando les dices que bajen la voz te insultan y te amenazan", coinciden en afirmar una docena de vecinos de la barriada que prefiere mantenerse en el anonimato por miedo.

"Dicen que son gitanos de Son Banya. Viven del trapicheo y me da igual, el problema es que venden a plena luz del día y cortan las placas de chocolate delante de los niños. Cada vez va a peor", explica otra residente.

"Son violentos. Se sientan en un banco y todo el barrio sabe que no se puede aparcar el coche allí porque te lo destrozan. Tenemos hijos y nietos, y tememos que un día les hagan algo", subrayan.

Manacor vive un repunte de okupaciones. Varias son las viviendas que exresidentes en Son Banya han okupado en la localidad durante las últimas semanas: al menos una casa y varios pisos de una finca situada cerca de la estación de trenes; una vivienda en la calle Muntaner; otra en la calle Rei cuyos propietarios han denunciado la okupación; y otra pequeña casa a pocos metros de la plaza de ses Perleres.

Según apunta el inspector jefe de la Policía Nacional de Manacor, Antoni Sureda, en un mismo espacio pueden llegar a convivir además de antiguos pobladores de Son Banya, otros okupas manacorins que se dedican al tráfico de drogas.

"Debido al mayor tráfico de coches en la zona y a que hemos trabajado mucho para erradicar focos como el edificio del Ibavi (en el barrio del Serralt), los puntos de venta de droga se han ido repartiendo por Manacor como han podido", apunta Sureda. "Evidentemente es muy complicado acabar del todo con el problema".

Pisos sin vigilancia


Vecinos de las calles Muntaner y Calderón consultados por este periódico se muestran molestos y afectados por la situación, aunque son cautos: "Creemos que tanto la Policía como el Ayuntamiento deberían actuar porque nos sentimos inquietos. Han aumentado los ruidos y las discusiones sobre todo durante el día, pero queremos creer que durarán poco".

Otros se quejan tanto de la dejadez del estado de las viviendas, como del comportamiento de los okupas: "Estos pisos estaban nuevos a estrenar, pero no tenían ningún tipo de vigilancia. Como no son suyos no los cuidan y es muy habitual ver a niños caminando descalzos y semidesnudos por la acera y la suciedad del asfalto".

También hay renovados problemas en el Pla de na Tesa, en el municipio de Marratxí. Los vecinos de la calle Gregal se han puesto en pie de guerra contra dos familias que han okupado sendas viviendas y ya han anunciado que habitarán una tercera que se vaciará en los próximos días. Todas propiedad de Bankia.

Amenazas, insultos y ruidos hasta la madrugada han pasado a formar parte del día a día de unos vecinos que viven "desesperados", tal como informó este diario el pasado miércoles. "Vienen de Son Banya, nos lo dijeron ellos mismos", cuentan los vecinos que, como en Verge de Lluc, tampoco se atreven a aparcar el coche delante de las dos viviendas okupadas porque "se dedicaban a rayarlos y tirarles piedras".

Los vecinos expresaron su angustia en una reunión mantenida con el Ayuntamiento de Marratxí el jueves y de la que salieron frustrados. "Creemos que Bankia ya ha puesto la denuncia para desahuciarlos. Nosotros no podemos hacer nada excepto procurar que la Policía Local les atienda cada vez que lo requieran", indicaron ayer fuentes del consistorio.

El desmantelamiento de Son Banya se ha saldado de momento con la reubicación de tres familias en pisos protegidos. Cort ha trazado una hoja de ruta para hacer lo mismo con el resto de residentes en el poblado, y no cree que algunos de ellos estén marchándose por su cuenta. "Si dicen que vienen de Son Banya es para dar más miedo. No nos consta que se esté produciendo una dispersión hacia otros puntos de la isla", subrayan fuentes de la Policía Local de Palma.

También han aparecido okupas en el Molinar, en una vivienda cercana a la que habita el dueño de la empresa de chocolates suiza Lindt. Los vecinos también afirman que la familia procede de Son Banya, pero en este caso la okupación no ha venido asociada a una mayor conflictividad con los vecinos.

Finalmente, la presencia de okupas se ha incrementado en Secar de la Real desde la pasada primavera, y algunos de los vecinos también relacionan este aumento con la operación de desmantelamiento del poblado chabolista.

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