03 de abril de 2018
03.04.2018
Hurtos

Impotencia judicial ante los grupos de saqueadoras de comercios

Profesionales del hurto organizadas se jactan de poder actuar con impunidad

03.04.2018 | 08:29
Un vigilante de seguridad encargado de evitar los hurtos en un centro comercial.

Saqueos sistemáticos. En Palma actúan, desde hace años, grupos organizados de delincuentes especializados en hurtos en todo tipo de establecimientos. El Código Penal define esos saqueos sistemáticos como delitos leves, sancionados con simples multas. Mucha gente compra después los objetos robados a bajo precio.

" Cuantas más multas nos ponen por robos en supermercados, más robamos", son palabras de una mujer mallorquina con múltiples antecedentes por hurtos y que ha explicado su peculiar filosofía de vida a los impotentes funcionarios de los juzgados de Vía Alemania. Desde hace años, grupos organizados de delincuentes " saquean" supermercados, centros comerciales, hipermercados, tiendas de souvenirs y grandes almacenes, sin que el castigo judicial a sus reiterados hurtos sirva para nada.

Una de las protagonistas de esta historia posee 194 antecedentes policiales por las antiguas faltas y los actuales delitos leves de hurto. La mujer, que siempre "trabaja" acompañada de otras dos compañeras, se jacta de sus antecedentes y no se muestra en absoluto preocupada por que se incrementen.

"Pues me voy a Manacor"

Los jueces de Palma intentaron hace años poner freno a estos incansables grupos organizados de rateros mediante órdenes de alejamiento del establecimiento que más visitaban. "Cuando se les prohibía entrar en determinada tienda de una cadena, se iban a robar a otra en la misma Palma", explica un veterano funcionario que conoce desde hace años a estas mujeres a fuerza de ejecutar las sentencias contra ellas.

"Después se fue más lejos y como medida cautelar se les prohibió entrar en todas las tiendas de una sola cadena situadas en Palma, pero se van a Calvià o a otros pueblos de la Part Forana".

"Si no nos dejan entrar en unos supermercados de Palma, pues nos vamos al de Calvià o al de Manacor, que allí es más fácil pillar cosas", admite sin tapujos una de las afectadas por las medidas de alejamiento.

Al ser preguntadas que cómo se desplazan a esos pueblos, responden que "tenemos buenos coches para ir".

Una de las multirreincidentes fue desalojada judicialmente no hace mucho de una vivienda, donde vivía con su familia de okupa. Ahora reside en otra casa allanada, hasta que sea desahuciada y vuelva a okupar otro inmueble.

El Código Penal castiga con multas los hurtos inferiores a 400 euros, una frontera que los ladrones de tiendas nunca superan.

Cuando la persona que es condenada a una multa se declara insolvente, los juzgados le ofrecen la posibilidad de pagar a plazos. Así, por ejemplo, una multa de 180 euros se puede abonar en 6 mensualidades de 30 euros.

Otra integrante de una banda organizada acudió recientemente a los juzgados a acompañar a su hija, condenada a 200 euros de multa por sustraer objetos en un establecimiento comercial. La hija expresó su deseo de pagar la sanción a plazos, pero la madre le convenció de que fuera a tocateja.

"Yo estoy pagando tres mil euros al mes de multas (por robar en tiendas)", manifestó la progenitora. Esa afirmación causó estupor en los funcionarios, que se preguntaron "¿si paga tres mil euros al mes en multas, de qué vive y cuánto roba al mes"?

En verano, a los souvenirs

Los clanes organizados se conocen al dedillo todos los supermercados de Mallorca y eligen los que les ofrecen mayores facilidades para sus hurtos. "En invierno hacemos supermercados y en verano nos vamos a los souvenirs", explican su modus vivendi.

La respuesta judicial no amedrenta a los ladrones. Nuestra protagonista no se muerde la lengua cuando reconoce que "cuantas más multas nos ponen (los jueces), más robamos".

El hecho de que en su inmensa mayoría no tengan trabajo legal conocido, fuerza a que el dinero para pagar las sanciones tenga que salir de la reventa de los artículos sustraídos. Es la rueda que no para.

En algunos barrios, como Son Roca, funciona desde hace años lo que se conoce como 'Teletienda': encargar a los grupos organizados el robo de determinados productos de alimentación, bebidas o productos de perfumería.

"Pides lo que deseas y te lo traen después a mitad de precio de lo que cuesta en la tienda", explica una vecina.

Los hurtos en establecimientos ocupan un porcentaje importante de la actividad de los juzgados de Vía Alemania. Algunos funcionarios se quejan y afirman que están "trabajando para las grandes cadenas comerciales". Estas compañías, además de la pérdida y deterioro de las mercancías, tienen que pagar a los vigilantes de seguridad y a los abogados, que prácticamente solo se dedican a representar a la empresa en los juicios leves. Cada día se celebran varios juicios por esta modalidad delictiva, que resulta imparable.

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