25 de marzo de 2018
25.03.2018
Cambio climático

Mano femenina contra el cambio climático

La oceanógrafa residente en Mallorca Ana Payo acaba de regresar de una expedición por la Antártida para comprobar los efectos del calentamiento global

25.03.2018 | 03:45
Mano femenina contra el cambio climático

El pasado 14 de marzo regresó a España tras un periplo de 21 días por la Antártida a bordo del barco Ushuaia, que partió a mediados de febrero desde la localidad argentina del mismo nombre que ostenta el título de la ciudad más austral del mundo. Ana Payo, zamorana de nacimiento y oceanógrafa de profesión que realizó la tesis doctoral en el IMEDEA, ha terminado su estancia de cinco años en Mallorca porque se mudará en breve a trabajar en la universidad de Aberdeen (Escocia).

"En Mallorca no hay muchas oportunidades para una post doc", lamenta esta científica que realizó su tesis sobre demografías de poblaciones de aves, en concreto de las gaviotas, y que en Escocia se centrará en evaluar los efectos del cambio climático en las migraciones de los cormoranes.

Pero ahora toca hablar sobre su experiencia antártica, en la que se embarcó junto a otras ochenta científicas de veinte nacionalidades diferentes dentro del proyecto Homeward Bound, una iniciativa internacional que persigue integrar la igualdad de género en el ámbito científico y la equiparación femenina en la toma de decisiones para intentar revertir el cambio climático. "Este es el segundo año de un proyecto que está pensado que se prolongue durante diez y durante el cuál se intentará que participen en él un millar de mujeres científicas", explica Ana.

Durante los 21 días que navegaron por aguas de la Antártida su rutina era visitar las distintas estaciones científicas que trabajan en la zona. Bajaron a tierra para comprobar in situ la labor desarrollada en ocho de ellas, la mitad de las cuales están dirigidas por mujeres.

El hielo retrocede y llueve más

"La gente que trabaja allí, y que ven día a día las consecuencias del cambio climático, nos dijo que el hielo está retrocediendo y que ahora llueve mucho más que antes, provocando un deshielo más rápido. La cadena trófica depende del krill (pequeños crustáceos que son la base de la alimentación de las ballenas y de los pingüinos) y estos crustáceos necesitan fijarse al hielo para completar su ciclo vital. Por ello, al desaparecer el hielo, deben desplazarse al sur (más frío) para poder reproducirse. Y con ellos algunas especies de pingüinos que se alimentan de krill, que por este hecho han visto modificada su distribución habitual", explica Ana Payo una de las consecuencias del cambio climático en la Antártida.

"Tanto la Antártida como el Ártico son las neveras del planeta y las corrientes de agua fría que generan y que se mueven por los oceános están cambiando y provocando eventos climáticos extraños como las olas de calor, lluvias torrenciales...", denuncia esta científica que, no obstante, quiere lanzar un mensaje de optimismo y otro de urgencia.

"De optimismo porque si nosotros somos el problema, también somos la solución. ¿Cómo? Haciendo una transición a economías de bajo carbono, economías en las que se usen energías renovables. Y es algo que hay que conseguir con pequeños esfuerzos individuales como, por ejemplo, tender la ropa al sol en vez de usar la secadora. O ir caminando o en bici a los sitios en lugar de usar el coche para todo", sugiere.

"Y de urgencia porque hay que actuar ya, no nos queda mucho tiempo porque las crisis serán cada vez peores. Entre 2008 y 2014 ha habido 184,6 millones de refugiados por fenómenos climáticos adversos como sequías e inundaciones. Y esto se va a incrementar. Y de forma global el nivel del mar también va a subir. Y no solo por el deshielo de los polos, sino también porque cuando el agua se calienta, se expande. Estos dos procesos van a elevar el nivel del mar", alerta.

Payo recuerda que la comunidad balear no es ajena al problema latente del cambio climático ya que las olas de calor extremo que pueden producirse en un futuro podrían provocar que los turistas buscasen otros destinos con condidiciones meteorológicas menos extremas, afectando de esta manera al principal motor económico del archipiélago.

"Pero hay que mandar un mensaje optimista. Los mallorquines están muy orgullosos de sa Roqueta pero deben saber que para conservarla deben adoptar un modelo lo más ecológico y sostenible posible", advierte esta científica, que ve con buenos ojos las iniciativas que ha puesto en marcha este Govern de promoción de las energías renovables. Aunque pide que las leyes o medidas que promulgue "sean lo más completas posibles porque si no, nos quedaremos atrás".

Costa Rica, ejemplo a seguir

Y pone como ejemplo a imitar a Costa Rica, país que consiguió funcionar 300 días del año pasado con suministros energéticos cien por cien procedentes de energías renovables.

"Y hay zonas rurales en África que nunca han tenido energía procedente de combustibles fósiles y que ahora van a depender de la energía solar sin transición alguna", apunta la científica para demostrar que otro modelo energético menos dañino con el medio ambiente es posible.

Esta doctora formada en Esporles se ha desvivido para poder ir a la Antártida con otras 79 mujeres dedicadas a la Ciencia y, para ello, no ha dudado en vender todo tipo de cosas facilitadas por amigos y simpatizantes en los mercadillos que todos los fines de semana se organizan por los pueblos de la isla. Y Ana Payo no quiere acabar sin mencionar el patrocinio que ha recibido por parte de Inturotel Hotels & Resorts y de mecenas particulares como la directora de la Fundación Asima Cristina Beascoechea que han hecho posible su sueño de participar en el proyecto Homeward Bound. Una iniciativa que busca aumentar el liderazgo femenino en la toma de decisiones contra el cambio climático y de las iniciativas científicas en general.

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