10 de octubre de 2017
10.10.2017
Caso Cursach

Un informe revela que Jaume Matas propició un pelotazo de Cursach

Un testigo afirma que el expresident adelantó al empresario la ubicación del hospital de Son Espases

10.10.2017 | 02:45
Cursach asistió a la comisión parlamentaria sobre la operación Son Espases.

El apunte

  • Escombros de obras ilegales vertidos a escondidas en una finca
     El Grupo Cursach pudo realizar obras ilegales en varios de sus negocios y llevar los escombros a la polémica finca de Son Cabrer, en el Secar de la Real, para deshacerse de ellos también de forma irregular. La investigación y los pinchazos telefónicos al empresario y sus colaboradores más próximos revelan además cómo ejercían su influencia, tanto con agentes de la Guardia Civil como con funcionarios de Cort, para subsanar estas ilegalidades y evitar sanciones.
    Las pesquisas revelan que las obras clandestinas se llevaron a cabo entre 2015 y 2016, según consta en el sumario de la ´Operación Sancus´. En el gimnasio Megasport de Palma, se realizaron trabajos para ampliar sustancialmente el establecimiento pese a haber solicitado solo un permiso de obra menor. Además, no se deshacían de los escombros generados por estas obras de manera legal, sino que los llevaban a escondidas a Son Cabrer, la polémica finca próxima a Son Espases que Cursach compró en 2003 por 13,5 millones de euros poco antes de que se diera a conocer el emplazamiento final del hospital. Allí los depositaban y quemaban con cuidado de no ser descubiertos.

Jaume Matas, el expresident del Govern, aconsejó al empresario Bartolomé Cursach que invirtiera en solares próximos a la barriada del Secar de la Real, puesto que sabía que en esta zona de Palma se beneficiaría de una recalificación urbanística, como consecuencia de que iba a ser allí donde se ubicaría el hospital de Son Espases. Un consejo que iba a conllevar elevados beneficios económicos, debido a que los terrenos que se vendían en aquella zona eran rústicos y, una vez recalificados los solares, los precios se iban a disparar.

Esta situación se describe en el informe que elaboró el Grupo de Blanqueo de la Policía para justificar la detención, entre otros, de Cursach, y se basa en la declaración que realizó un testigo, que había mantenido una estrecha amistad con el empresario.

Este testigo detalló una conversación que escuchó entre Bartolomé Cursach y Bartolomé Sbert, que tuvo lugar coincidiendo con la celebración de un campeonato de pádel, que se celebró en las pistas del gimnasio Megasport, en el que el entonces president del Govern, Jaume Matas, fue invitado a participar en la competición deportiva.

Esta conversación se sitúa en el año 2003, según detalla la Policía. Al campeonato habían sido invitados a jugar la que en aquellos momentos era la pareja campeona del mundo. Eran dos jugadores de origen argentino, que celebraron una partida de pádel contra Matas. El testigo asegura que el encuentro estuvo amañado ya que, pese a la diferencia de nivel de los jugadores, el expresident ganó frente a los campeones del mundo, que, a cambio de dejarse ganar, recibieron seis mil euros cada uno. Todo estaba planificado, según detalla la Policía, pues si Jaume Matas ganaba, "estaría más contento" y, en consecuencia, más dispuesto a hacer negocios.

El testigo explicó con todo detalle, al estar presente, el contenido de la conversación entre el empresario y su máximo ejecutivo. "Este ya es nuestro (Matas), ya viene a nuestros torneos y gana. Hay que invitarle más veces".

A continuación también le indicó que "vamos a pedir hora en el notario porque Jaume me ha dicho que compremos los terrenos de Secar de la Real porque esto nos lo va a recalificar".

Los investigadores tienen muy claro que se trataba de una información privilegiada que transmitía el entonces president al poderoso empresario, pues conocía que en la zona de Secar de la Real era donde se iba a construir el futuro hospital de Son Espases.

El empresario cumplió a rajatabla los consejos del president del Govern y adquirió un solar en esta barriada de Palma. Elaboró un proyecto para construir una residencia geriátrica, que nunca llegó a realizarse, puesto que la recalificación de los terrenos próximos al hospital, precisamente para evitar la especulación urbanística, nunca se llegó a aprobar.

El empresario pagó 13,5 millones de euros por la finca de Son Cabrer, una operación que se documentó antes de que el Govern anunciara que el futuro hospital de Son Espases se iba a construir en un solar de Secar de la Real. La finca tenía una extensión de 150.000 metros.

En el Parlamento

Cursach tuvo que comparecer en el Parlament y se enfrentó a la comisión que investigaba la operación de Son Espases. Negó que hubiera comprado dicho solar rústico al recibir un "soplo" del entonces president del Govern, que cabe recordar que está imputado en una investigación por el presunto amaño del concurso de Son Espases. El empresario aseguró que adquirió esta finca porque estaba convencido de que la ciudad de Palma iba a crecer por esa zona, pero lamentó que las autoridades no le hayan permitido realizar ningún proyecto. Reconoció que si fuera en estos momentos no habría realizado la adquisición de este terreno, debido a que no le han dado permiso para construir ninguno de los proyectos sanitarios que ha presentado. "No la compré para sembrar patatas, la compré porque pensé que Palma iba a crecer por ahí", explicó a los parlamentarios.

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