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Cirugía plástica

Reconstrucción mamaria sin esperas

Cerca del 93% de las remodelaciones de pechos hechas en Son Espases son inmediatas y en el 95% de ellas se usa tejido de la propia paciente

Un pecho derecho ´nuevo´ reconstruido con músculo de la espalda y grasa.

Un pecho derecho ´nuevo´ reconstruido con músculo de la espalda y grasa.

"La inmensa mayoría de las reconstrucciones mamarias que hacemos en Son Espases son inmediatas, las realizamos en la misma intervención en la que previamente hemos extirpado el pecho por un tumor", se congratula el jefe del servicio de cirugía plástica de Son Espases, Jaume Estrada, que recalca que no hay ningún motivo médico para no ofrecer esta técnica a una paciente de estas características ya que, recuerda, se le evita la sensación de mutilación que supone una mastectomía

"Salvo que exista un deseo expreso de la paciente en sentido contrario o que, por sus patologías asociadas, se descarte hacerlo", matiza el cirujano poniendo un ejemplo extremo para este segundo supuesto: que se trate de una mujer de edad avanzada, diabética, con varios infartos a sus espaldas y que acaba de sufrir un ictus.

Solo en estos casos, o en los de los hospitales de inferior nivel que no cuentan con profesionales para afrontar estas complejas operaciones que, de media, implican estar en el quirófano cerca de cinco horas, concede Estrada la posibilidad de realizar estas reconstrucciones de manera diferida.

En Balears, Son Espases es el hospital de referencia para este tipo de intervenciones ya que solo el Mateu Orfila de Menorca y Son Llàtzer, a otro nivel, realizan operaciones similares.

"En el 80% de las reconstrucciones mamarias que se hacen en este país se emplean prótesis. Y en un porcentaje similar se realizan de forma diferida", resalta el jefe de Cirugía Plástica poniendo así de relieve el trabajo que realizan los siete cirujanos del servicio desde hace más de 10 años, cuando en junio de 2006, por entonces en Son Dureta, decidieron ofrecer a las pacientes mastectomizadas la posibilidad de esta reconstrucción inmediata. En esta década se han efectuado un total de 1.900 intervenciones de este tipo a pacientes con cáncer de mama con un porcentaje de éxito del 97%.

"En muchos de los principales hospitales de este país no se hacen reconstrucciones mamarias autólogas (con grasa o tejido muscular de la propia paciente) de manera inmediata", compara el especialista este hecho con lo que está ofreciendo el Servei de Salut balear en su centro de referencia.

Sin rechazos

Consecuencia de este esfuerzo, subraya Estrada, es que entre el 92% y el 93% de las reconstrucciones mamarias que realiza el servicio se hacen de manera inmediata, en la misma intervención en la que se extirpa el pecho afectado por el tumor. "Y en el 95% de estas operaciones hacemos reconstrucciones autólogas que minimizan los rechazos".

En tan solo unas 19 de las 180 reconstrucciones mamarias que realizan cada año se utilizan implantes de silicona. Y Estrada lo justifica, en primer lugar, porque "están contraindicados en los casos en los que la paciente debe recibir más dosis de radioterapia. Y en segundo porque, en general, dan más complicaciones", sostiene el jefe de este servicio de referencia.

Estrada enumera los tipos de reconstrucciones que realiza su servicio. En primer lugar, la más común denominada colgajo libre DIEP en la que se extirpa el pecho preservando parte de su piel al tiempo que se extrae piel y grasa localizada entre el pubis y el ombligo de la paciente con sus propios vasos (arterias y venas) que se empalman a otras arterias y venas del tórax para darle irrigación. Esta acción, sencilla sobre el papel, requiere del cirujano una formación en técnicas de microcirugía vascular para acometer con éxito estos empalmes. Y todo este trasplante de grasa propia se hace conservando la musculatura abdominal.

En este tipo de reconstrucciones, de las que Estrada estima que se harán unas 50 al año, no se puede reconstruir el pezón a la vez para evitar el riesgo de que en esta acción se malogre el empalme de venas y arterias que permite la irrigación del pecho reconstruido y, con ella, su supervivencia.

Para reconstrucciones parciales en los que los colgajos no son idóneos, se hacen injertos de grasa de la propia paciente que se procesa y depura en el propio quirófano y se coloca en la zona a restaurar. "Son las más sencillas y haremos unas 4 ó 5 a la semana", apunta.

También está la reconstrucción con músculo de la espalda explicada en el pie de foto que ilustra este reportaje y, por último, está la reconstrucción de ganglios linfáticos extirpados de la axila, también con revascularización propia, que evita una de las secuelas más graves e invalidantes de estas operaciones: la molesta hinchazón y pesadez del brazo del pecho intervenido que esta microcirugía solventa en la mayoría de los casos, concluye Jaume Estrada.

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