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Diario de Mallorca

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Opinión

El sentimiento y el resentimiento del PP

En lo alto del escenario del Molí des Comte, un Biel Company encorsetado recita la cansina cantinela: "Defendemos nuestra lengua, con sus modalidades insulares, el mallorquín, el menorquín..." En un lateral, un militante del PP se revuelve en su silla y vocifera "¡esto es coj... ahora resultará que somos catalanistas!"

El enrarecido ambiente en el congreso popular era diferente al de los anteriores. No se repetía el enfrentamiento regionalistas versus españolistas que vivimos con Rosa Estaràs/Carlos Delgado, ni tampoco entre Delgado y José Ramón Bauzá. Lo de ayer era distinto, bajo un mismo techo se sentaban el PP balear... y los otros.

"Volvemos a ser el PP de siempre", celebraba un veterano. Copando el 90% del aforo, ese PP exhibía una pasión desmesurada hacia su nuevo mesías Company, mientras se cruzaba de brazos para no aplaudir en ningún momento a su rival. Ni siquiera en las contiendas antes citadas se llegó al extremo de dar la espalda tan descaradamente a uno de los dos candidatos en pugna. Las tres filas delanteras ovacionaban a un derrotado Bauzá, y a su vez mascullaban insultos cada vez que Company abría la boca desde el atril. Escondido, un desencajado Delgado no podía disimular las ganas de esfumarse.

En este cónclave popular asistimos a la fractura más radical del conservadurismo mallorquín. No se dirime la tradicional convivencia entre la extrema derecha y los ´nostros´ centristas; el PP que se siente los colores no soporta al PP resentido por la defenestración del antaño presidente. A Bauzá solo le acompañaban los rencorosos con Company -su examigo Tomàs Cortès, la hija de éste y su exjefa de gabinete, su exdirectora general de Agricultura Margaret Mercadal...-, que se carcajeaban al oírle censurar la corrupción. Fervorosos de la bandera española, antiabortistas o ultracatólicos completaban el elenco.

A cada palabra -y eso que se le notaba incómodo-, Company desataba el furor; Bauzá nada más levantaba a la minoría airada. El desgarro está ahí. Hoy conoceremos su alcance.

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