Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Opinión: La exigencia ecológica puede más, por Miguel Vicens

No hay vuelta atrás. La sociedad ha asumido una conciencia ecológica que ya no puede ignorarse. El respeto por el medio ambiente es una exigencia de la ciudadanía. Y esta circunstancia, por convencimiento, interés o puro marketing, traslada esos valores a representantes políticos, empresas y todo tipo de instituciones y asociaciones.

Ya nada queda al margen. Los coches que circulan por nuestras carreteras deben respetar el medio ambiente y controlar las emisiones; los huevos más valorados por los consumidores que se venden en los mercados provienen de gallinas criadas en libertad; el aceite vale más si es ecológico; los productores cárnicos deben seguir estrictos protocolos de seguridad alimentaria, y los valores bio abrazan desde los lácteos a los cosméticos pasando por la industria de la moda, donde ya nadie puede imaginarse a un diseñador subiendo a la pasarela una colección de abrigos de visón.

En este contexto hay que entender la crisis del panga y su paulatina retirada de los menús escolares de Mallorca por la presión de las familias y las asociaciones de padres y madres. Sobre este pescado blanco de bajo coste y origen asiático no existe ninguna alarma alimentaria de Salud Pública, ni local ni nacional. Los controles sanitarios efectuados en los colegios e institutos de Mallorca por el Govern no han detectado nada que aconseje su retirada. Sin embargo, su bajo valor nutritivo y sobre todo las condiciones de su cría han alarmado a los consumidores. Y esas condiciones salieron a la luz, por si alguien todavía las ignoraba, en el reportaje que emitió el 10 de enero el programa de Cuatro En el punto de mira, que vieron 1,3 millones de espectadores. El panga se cría en el río Mekong, uno de los cauces fluviales más contaminados del mundo, donde abundan los vertidos de estiércoles y residuos de animales. Y además se hace en una condiciones sanitarias lamentables, de forma masiva, con piensos de baja calidad y casi con total ausencia de controles de seguridad.

Compartir el artículo

stats