Las autoridades de Camboya comunicaron ayer a la mallorquina Marga Bujosa Segado la orden de abandonar el país sin darle más explicaciones, denunció la interesada, quien partió ayer del país a las nueve de la noche (hora local). Los cargos que tenía eran "unirse en una reclamación de libertad", según la misma deportada, en una manifestación por los derechos humanos.

La mallorquina, que se encontraba en Phnom Penh por un trabajo para el Instituto Universitario de Investigación de Estudios de las Mujeres y de Género de la Universidad de Granada, explicó a Efe por teléfono que todo empezó el lunes cuando la policía detuvo a dos compañeras camboyanas. Se produjo tras unas protestas para pedir que se saque de la cárcel a cuatro defensores de los derechos humanos y un funcionario encargado de las elecciones, por lo que las consideran unas detenciones por motivos políticos, explica el diario The Cambodia Daily. La manifestación, según relató Bujosa, se hizo de manera pacífica.

Esa misma noche, la española y unos amigos acudieron a comisaría para interesarse por la suerte de las detenidas, y regresaron el martes por la mañana, momento en el que Bujosa fue retenida y le requisaron el pasaporte. "Me dejaron en la oficina de Inmigración durante todo el día", relató la investigadora, y añadió que salió por la noche con la orden de regresar en la mañana del miércoles a recoger el pasaporte. Volvió ayer a las nueve y media de la mañana y, en vez de recibir el pasaporte, le quitaron el teléfono móvil y le dijeron que iba a ser deportada por la noche, aplazando las explicaciones para más adelante. Además, ese mismo día estuvo de nuevo encerrada entre rejas. "Ellos me engañaron", se quejó la mallorquina.

Agresiones policiales

"Me han cogido y me han dicho que 'te deportamos' (...), me han hinchado a patadas (...), se han comportado como los jemeres rojos", señala la española, quien se ha tenido que pagar ella misma el billete de avión a España.

Bujosa dijo que ha denunciado el maltrato a la Embajada de España, con la que ha hablado por teléfono, y se ha lamentado de que durante todo el incidente no haya tenido ayuda diplomática o consular alguna.

Por su parte, el director del departamento de investigación en Inmigración, el comandante general Uk Heisela, explicó a The Cambodia Daily que expulsaban a la mallorquina porque no tenía permiso de trabajo.

"Ella es una extranjera y se ha sumado a demostraciones y protestas contra nosotros. Hay decenas de miles de extranjeros que viven aquí y cuántos se comportan como ella. Solo una", dijo Heisela. "No le podemos dejar vivir en el país porque sus actos afectan a nuestra seguridad pública", añadió en declaraciones al mismo medio.

Asimismo, Bujosa lamentó no haber encontrado la vía "para abrazaros antes de marchar", en referencia a las activistas detenidas. "No tenéis la suerte de ser extranjeras. Sé que seguiréis luchando", añadió.

Por su parte, el Govern balear intentó contactar con ella o con sus familiares, cosa que le fue imposible durante la jornada de ayer. También trató de obtener información del Ministerio de Asuntos Exteriores, pero tampoco hubo éxito. Hoy siguen con el objetivo de localizarle y hablar con ella tras los problemas que ha sufrido en el país asiático.

La mallorquina señaló que ha contado con la experiencia a través de las redes sociales como Facebook del español Alejandro González-Davidson, cofundador de la ONG Mother Nature Cambodia, a quien le agradeció la ayuda.

González-Davidson fue deportado de Camboya en febrero de 2015 por su participación en campañas medioambientales y desde entonces mantiene una lucha administrativa y judicial con las autoridades de la nación.

Bujosa llegó al país asiático en 2009 para trabajar con una ONG y en los últimos años ha permanecido allí con la citada investigación doctoral que al menos podrá proseguir porque se lleva "más de dos años de trabajo de campo".