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Sanidad

La quimioterapia, en casa

Hematología y la Unidad de Hospitalización a Domicilio de Son Espases tratan en sus hogares a ocho pacientes con leucemias graves o con insuficiencia de la médula ósea

Personal de la Unidad de Hospitalización a Domicilio.

Personal de la Unidad de Hospitalización a Domicilio. HUSE

En estos momentos, ocho pacientes de Son Espases están recibiendo tratamiento de quimioterapia a domicilio, una asistencia que ha sido acogida con amplias muestras de satisfacción por parte de los principales afectados, los propios enfermos.

Pero no todos los pacientes sometidos a estas terapias antitumorales son susceptibles de recibir estos tratamientos en sus propias casas. Los especialistas limitan la posibilidad de suministrar esta asistencia a "pacientes hematológicos ancianos afectados por síndromes mielodisplásicos o por leucemias agudas", concreta la hematóloga Antònia Sampol, coordinadora del servicio de Hematología de Son Espases.

Estos tratamientos quimioterápicos, que se dosifican con un simple pinchazo subcutáneo, se han realizar durante ciclos de siete días consecutivos que se han de repetir cada 28 días durante un periodo que puede oscilar entre los 4 y los 18 meses. Esta periodicidad obliga en cierta manera a llevar a cabo esta dispensación en casa.

El otro responsable médico de esta actividad asistencial domiciliaria, el doctor Manuel del Río, jefe de la Unidad de Hospitalización a Domicilio del hospital de referencia, explica que estos tratamientos, al tener que suministrarse durante siete días consecutivos, chocaban con un inconveniente, el propio horario del hospital.

"Normalmente, los pacientes que recibían estos tratamientos se desplazaban por sus propios medios hasta el hospital de día para poder recibirlos de manera ambulatoria. El problema es que el hospital de día cierra los domingos y había que buscar otras fórmulas para completar el ciclo mensual de tratamiento", explica el doctor Manuel del Río. "Normalmente lo solucionábamos con un ingreso corto los domingos", apunta Sampol.

El responsable de la unidad de hospitalización a domicilio recuerda que, para poder beneficiarse de esta modalidad asistencial, hay que cumplir algunos criterios previos. "Los enfermos tienen que residir a un máximo de media hora de distancia del hospital. Han de contar con un entorno sociofamiliar adecuado, esto es, no pueden vivir solos o en una familia desestructurada. También deben ser pacientes que reúnan criterios de ingreso hospitalario y, claro está, aceptar esta asistencia domiciliaria de manera voluntaria", desgrana el internista las condiciones.

Antes de recibir la quimioterapia, los pacientes deben tomar una premedicación oral para prevenir sus posibles efectos secundarios. Preguntado por cuáles son los más frecuentes, Del Río habla de efectos locales como enrojecimiento y picor en la zona de la inyección, náuseas y vómitos y de que, en los casos más graves, pueden llegar a producirse shocks anafilácticos (forma más grave de una reacción alérgica).

Cuarenta por ciento más barato

"No obstante, prevenimos esta posibilidad dosificando antes al paciente el tratamiento de manera ambulatoria en el hospital. Nos vamos enseguida pero el paciente se queda con nuestros teléfonos sabiendo que nos tienen que llamar ante cualquier problema. En un año solo hemos tenido que volver una o dos veces", tranquiliza Del Río, que concluye asegurando que esta modalidad asistencial no solo es más ventajosa para el paciente sino que también ahorra dinero al sistema ya que, estima, "es un 40% más barata".

Sampol concreta que, aparte de los pacientes mayores con leucemias graves, son tributarios de esta administración de hipometilantes a domicilio aquellos con otras enfermedades de la sangre como los síndromes mielodisplásicos que la propia profesional traduce como "la insuficiencia de la médula ósea para fabricar células sanguíneas, lo que les produce anemias y déficit de plaquetas".

Y seis de cada diez pacientes afectados por estos síndromes acaban degenerando hacia una leucemia aguda a los tres años, revela Sampol antes de añadir que también el 60% de los enfermos sometidos a estos tratamientos frenan la evolución de su enfermedad y se estabilizan.

Para acabar, la doctora Sampol señala que los excelentes resultados de este estudio piloto abren la puerta a ofrecer estos tratamientos domiciliarios a otros pacientes con enfermedades de la sangre, a enfermos más jóvenes e incluso a plantearse los trasplantes de médula ósea de manera ambulatoria en un futuro cercano.

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