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Servicios sociales

El Govern ocultó de sus agresores a 285 mujeres maltratadas durante el 2015

Hay unas 80 víctimas más de violencia de género que en 2014 y son acogidas en pisos anónimos, ya que más del 85% había sufrido maltrato físico y psicológico

Manifestación contra la violencia machista celebrada en el Born en abril de 2015.

Manifestación contra la violencia machista celebrada en el Born en abril de 2015. B. Ramon

El Govern ocultó de sus agresores a 285 mujeres maltratadas durante el año 2015. Esta cifra supone un notable incremento, con respecto a los años anteriores, de unas 85 mujeres más que tuvieron que ser escondidas para evitar las agresiones de sus exparejas. Son internadas en pisos de acogida camuflados bajo la supervisión de psicólogos y técnicos del Institut Balear de la Dona (Ibdona). Más de un 85% de estas mujeres han sufrido maltrato físico y psicológico y tienen hijos menores a su cargo.

Rosa Cursach

Rosa Cursach, directora del Ibdona, explicó que se trata de mujeres "con una situación de peligrosidad y que no cuentan con familiares o recursos económicos para rehacer su vida lejos de su agresor". Cursach indicó también que existe un servicio de urgencia para que las víctimas puedan ingresar rápidamente en unas de estas viviendas camufladas: "No es necesario que haya existido denuncia previa contra su maltratador. Si los servicios sociales detectan que existe un peligro para su integridad, pueden dictaminar el ingreso inmediato en las casas de acogida".

Existe una casa de acogida camuflada en Palma, gestionada por el ayuntamiento, otra en la part forana de la que se encarga directamente el Ibdona, otra en Menorca y otra en Eivissa. El total de plazas disponibles es de 160. La estancia media de las víctimas de violencia de género en los centros de acogida es de uno a seis meses. Durante este tiempo están a la espera de resoluciones judiciales, órdenes de alejamiento o de buscar una vivienda para poder comenzar una nueva vida alejada de su maltratador. Otro caso muy frecuente se produce cuando su agresor ha ingresado en prisión, en la mayoría de ocasiones abandonan el centro tutelado al desaparecer el peligro de un nuevo maltrato.

Durante el pasado año en Mallorca ingresaron 197 mujeres en las casas de acogida; 30 en Menorca y 58 en Eivissa. Las 160 plazas disponibles son suficientes, según el Ibdona, ya que el periodo de estancia en muchos casos es relativamente breve.

El Govern también cuenta con otro servicio. Es el llamado piso puente que permite a las víctimas iniciar el proceso para volver hacer una vida normal. En este caso estamos hablando de mujeres que han encontrado trabajo y se les busca una vivienda de protección social. Están allí hasta que puedan independizarse sin que exista peligro.

Otro dato importante a tener en cuenta es que más de la mitad de las víctimas de violencia machista que acuden a los centros del Govern son extranjeras. Ello significa que tenían una dependencia económica total de su agresor y ello les impedía dar el paso de denunciar o de poner su situación de maltrato en manos de los servicios sociales.

La mayoría de mujeres acogidas cuenta con menores a su cargo. Ello significa que las casas tuteladas también deben alojar a los hijos de la víctimas de violencia de género y deben estar acondicionadas para ello. En 2012 había 94 mujeres en esta situación, en 2014 la cifra subió a 150 y en la actualidad se desconoce el dato, ya que existe mucha fluctuación. No obstante, Rosa Cursach explicó que se han encontrado que en los centros camuflados han llegado a residir más menores que mujeres, ya que muchas de las víctimas tienen entre dos y tres hijos que viven con ellas.

En el Govern tiene especial cuidado a que no se revelen las ubicaciones de las casas de acogida. Cree que es un peligro que gente ajena a los técnicos y psicólogos conozcan donde están. Considera que si esta información llega a los maltratadores se genera un peligro potencial para las víctimas que están ocultándose de ellos.

Además de proporcionarles un lugar para cobijarse, mientras mejora su situación personal y económica, a las víctimas de violencia de género se les ofrece atención psicológica y educativa, asesoramiento para que puedan volver a integrarse en la sociedad sin miedo. También, reciben ayuda jurídica para denunciar a sus agresores.

Desde el Institut Balear de la Dona relatan que los perfiles de las víctimas de violencia de género revelan que son mujeres de entre 20 y 45 años. Más del 50% se mueven entre los 35 y los 45 años. Y un porcentaje menor son más jóvenes o supera los 50 años. Pese a que se han incrementado las denuncias entre mujeres de mayor edad, el colectivo superior a 55 años es muy reacio a denunciar su situación de maltrato.

Una problemática detectada por los técnicos del Govern es que la violencia machista está instalada en todas las capas sociales y niveles económicos y culturales.

Cerca de un 10% de las víctimas tiene estudios universitarios. Pese a ello, la mayoría ha sufrido en sus propias carnes maltratos físicos y psicológicos por parte de sus agresores, que generalmente son parejas o exparejas. De igual modo, más del 60% de las víctimas de violencia machista no cuenta con ningún tipo de ingreso económico. Esta situación, según los especialistas consultados por este periódico, hace que las mujeres maltratadas tengan que depender económicamente de sus agresores, lo que provoca episodios de sumisión añadida por parte de las víctimas hacia su maltratador, que utiliza el dinero como arma para retenerlas a su lado y seguir agrediéndolas.

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