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Opinión

Así funcionaba el Govern Bauzá

Hotel Rocamar suena a novela inglesa ambientada en Mallorca, con asesinato al sol inspirado en Agatha Christie. El detective que resuelve el crimen es el tasador del edificio ruinoso. La conselleria de Turismo de Carlos Delgado, y del ahora imputado Jaime Martínez, logró que el mamotreto sin valor alguno le costara al contribuyente cinco veces más de lo establecido por el profesional requerido para valorarlo. El sobreprecio acabó en manos de la familia del jefe de inspección del citado departamento. Chapó.

Así funciona Turismo, antes y ahora. Pagar ruinas a precio de caviar con dinero público que, según el mismo contrato diseñado por la conselleria, acaba en manos de la familia de su alto cargo. La brutalidad y vulgaridad de la operación se cimentan en la coincidencia numérica, al milímetro, entre el precio inflado y la deuda a saldar. Con todo un jefe de inspección encargando peritajes sobre "el valor de mercado" de la finca de un acreedor familiar, según ha declarado el propio tasador ante el juez.

La farsa se aliña con dos sucintos informes de otros tres funcionarios de la conselleria. Cuando el trabajo de periodistas como Miguel Manso, Mateu Ferrer y Joan Mora destapa el escándalo, la conselleria de Turismo no adopta ninguna medida disciplinaria hacia sus empleados. Al contrario, ¡se querella contra los informadores!, poniendo a la abogacía de la Comunidad al servicio de los tres presuntos servidores públicos ahora imputados penalmente por su participación en las turbias maniobras. Al menos uno de ellos fue promocionado además a secretario general de Sanidad.

El abismo entre las tasaciones es tan repugnante que sobrevuela la trascendencia penal a dirimir por el juez. Sin embargo, no puede extinguirse la querella contra los periodistas en el odio cerval del Govern Bauzá a la libertad de expresión. Con la abogacía de la comunidad en manos de la sublime incompetencia de Antonia Perelló, ¿qué genio jurídico decidió que el dinero público debe invertirse en sufragar querellas personales de funcionarios de la conselleria, que se sienten ofendidos en su inapreciable honor? Por lo visto, hubieran obrado mejor defendiendo la honorabilidad a través de su trabajo cotidiano.

Hasta ahora mismo, ni el Govern ni Biel Barceló han adoptado la mínima medida correctora en su seno. La querella se mantuvo viva durante meses con la izquierda en el poder, porque Turismo siempre ha sido un departamento al margen de las ideologías y al servicio exclusivo del sector, según demuestra esta compraventa contra la población. Los periodistas falsamente acusados, y por tanto lesionados gratuitamente en su honor, han de pagar a los servicios jurídicos que han actuado contra ellos sin base alguna. El Govern de PSOE, Més y Podemos se lava las manos sin dar explicaciones. Sobran las facturas de menús a quince euros y falta transparencia real. Biel Barceló debe aclarar si está conforme con la inexistente labor de inspección de su conselleria. Y lástima que el primer investigado por corrupción del Govern Bauzá sea el único conseller que no incurrió en el sectarismo mediático de su jefe.

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