Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Opinión

El extraño caso de la consellera matrimonial

La consellera Patricia Gómez nombrará director del Ib-Salut a su pareja, Juli Fuster.

La consellera Patricia Gómez nombrará director del Ib-Salut a su pareja, Juli Fuster.

A las ocho y media de la mañana de ayer, entraba en Sanidad la enfermera Patricia Gómez, nueva consellera de Sanidad. Caminaba junto a su pareja, el doctor Juli Fuster. No la escoltaba por cortesía, sino porque su compañera va a nombrarlo director general del Ib-Salut, la mayor empresa de Balears. Sí, como lo oyen. La número uno de la conselleria capital designará número dos a su pareja, en el Govern pulquérrimo de PSOE, Podemos y Més. Qué gran página del Boletín Oficial, después de cuatro años de despotismo de Bauzá, que nunca nombró consellera de Educación a su esposa.

La pareja Gómez y Fuster se reunió a cuatro con el conseller saliente Martí Sansaloni y con Miquel Tomàs, cesante como director general del Ib-Salut. El encuentro simbolizó el traspaso de poderes, de la pareja de gestores del PP a los gestores en pareja del Govern de Francina Armengol. La familia que gobierna unida, permanece unida, dado que el titular de Sanidad y su brazo empresarial están obligados a continuos roces.

El extraño caso de la consellera matrimonial obliga a refrescar las dos preguntas elementales para seleccionar a cargos de Sanidad en un Govern progresista:

-¿Ha tenido el digitado alguna vinculación con la legislatura socialista de Son Espases, hospital corrupto de PP y PSOE?

-¿Ha tenido el digitado alguna vinculación con la legislatura socialista de las grapas?

En el caso de Gómez/ Fuster o viceversa, la respuesta es más diáfana que el sí-sí de un independentista catalán en referéndum. O sí-sí-sí-sí, en este caso. Con más síes, porque Fuster también tuvo cargo en el primer Pacto de Progreso, tan desgraciado como los dos siguientes. La consellera matrimonial fue directora de Enfermería con Antich en 2007-2011, el director general del Ib-Salut fue Director General de Planificación y Financiación. Sin embargo, no han saltado las alarmas de la izquierda inmaculada.

Cuando hasta PP y PSOE coinciden en que la vigilancia de los incrementos patrimoniales de altos cargos debe extenderse a sus cónyuges, la izquierda mallorquina ha encontrado la solución. Nombrarlos a la vez. Con el agravante de que los socialistas admiten que Fuster será el auténtico conseller en la sombra al que no pueden encumbrar, por su excesiva significación en los dos anteriores Pactos y por respeto a la cuota femenina. Este argumento descarnado ni siquiera incurre en machismo, en un Govern presidido por una mujer. Es descaradamente paternalista. No hacia la pareja promocionada al alimón, sino contra los ciudadanos.

La operación matrimonial en Sanidad está tutelada por Vicenç Thomàs, el conseller que no pudo ser porque hasta el tibio Biel Barceló vetó la reedición en el cargo del hombre que inauguró Son Espases. Hundido en la vicepresidencia de un Parlament encabezado por una exsocialista y con mucho tiempo libre, el médico colocará en Sanidad a sus peones.

La repetición hasta por triplicado de los consellers Gómez/ Fuster, se une a la recuperación de otros vástagos de Thomàs como Josep Pomar. El director del Ib-Salut suena para Son Espases, aunque aspiraba a un premio mayor. También aparece con insistencia el nombre del médico Joan Pou, y del economista Luis Carretero para un hospital menor que Son Espases, que ya dirigió antes de sus cuatro años de destierro en el gobierno de Cospedal. Otros apellidos a recuperar son Palomino y Alegre.

Thomàs y su equipo no solo comparten la reaparición periódica al frente de Sanidad. El exconseller es médico de familia, al igual que Fuster, Pomar o Pou. O Ramon Socias, uno de los primeros en felicitar a Armengol en la noche del jueves. Se trata de la especialidad príncipe de las ciencias médicas, por lo que a nadie puede extrañarle que abone los gestores de mayor mérito. Sin embargo, el monopolio puede generar alguna susceptibilidad entre dermatólogos. En el nuevo ejecutivo regional, la Sanidad quedará en familia, por lo que la pareja Gómez/ Fuster o viceversa abandonó ayer en buena compañía la conselleria que compartirán en el Govern de los mejores.

Compartir el artículo

stats