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IX Legislatura

Armengol cierra el diseño del Govern pero le cuesta encontrar altos cargos

El socialista ibicenco Boned completa la nómina de consellers En segunda línea buscan independientes, pero los salarios y las dificultades presupuestarias desaniman a los mejores Salut se nutrirá de viejos conocidos: vuelven los del anterior pacto

Francina Armengol se dirige al debate de investidura.

Francina Armengol se dirige al debate de investidura. Manu Mielniezuk

El cambio pregonado por los socios del Govern empieza por las circunstancias. Nunca antes costó tanto encontrar profesionales para gestionar los distintos departamentos. Con lo que ayer quedaron definidas todas las áreas y la distribución de entes públicos, pero aún faltan muchos nombres para completar el cuadro de Govern pactado, informan fuentes de PSOE, Podemos y Més. Lo que sí está definido es el nombre de todos los consellers: ayer se confirmó la elección del socialista ibicenco Joan Boned como nuevo responsable de Territorio, Energía y Movilidad. Su entrada satisface la llamada "cuota ibicenca" y deja un Ejecutivo formado por seis hombres y cinco mujeres, una de ellas Francina Armengol, la primera presidenta de la historia autonómica.

Las peleas por el reparto de poder en primera línea, ya subsanadas y especialmente duras en áreas como Turismo, han dejado paso en los últimos días a otro tipo de batalla: la precisa para convencer a quienes se encargarán de la segunda línea, muchos de ellos técnicos muy cualificados a los que les cuesta abandonar puestos bien retributivos y menos exigentes para lanzarse a la aventura política. "Hay muy buen ambiente entre todos en la designación de cargos, pero hay problemas de cuadros. Cuesta encontrar gente y en algunas áreas es obvio que no están consiguiendo a los mejores. Lo que sí se ve es que hay mucha transversalidad y se ha logrado incorporar muchos independientes", apuntan en fuentes de Podemos, que no designa a nadie porque insiste en permanecer fuera del Ejecutivo, pero elogia la sintonía a la hora de diseñar unos equipos que, según coinciden los tres partidos, serán "transversales", con representantes de Més y Podemos color trabajando codo con codo en la misma conselleria. "No habrá comisarios políticos", insisten en Més.

Y aún así está costando seducir profesionales. Las dificultades presupuestarias que afrontará el Govern, las restricciones salariales impuestas por los nuevos tiempos políticos y la incertidumbre que acompaña en sus primeros pasos a un pacto entre socios que, como PSOE y Podemos, en otoño pelearán voto a voto por el poder nacional, hacen que a la nueva presidenta, Francina Armengol, y su vicepresidente y socio de Més, Biel Barceló, llevan días haciendo listas de candidatos para liderar direcciones generales y empresas públicas . "En algunos casos nos estamos quedando con el séptimo de la lista porque otros no quieren. Con un sueldo de 2.500 euros y la responsabilidad política y el riesgo legal que supone entrar, por ejemplo, en una empresa pública, se hace difícil encontrar gente de máximo nivel", contaba uno de los negociadores que ayer cerraban el diseño del organigrama.

Consellerias calientes

Y no solo en las empresas cuesta. También hay dificultades para cubrir puestos en consellerias como la de Agricultura. Y en la que tiene por delante el reto aparentemente inasequible de recortar el doble que Bauzá y recuperar al tiempo unos servicios sociales adelgazados hasta el hueso durante años de austeridad: la de Hacienda. Más claras están las cosas en Salut, aunque a costa de volver al pasado, con el retorno de viejas caras del anterior pacto de progreso. Fuentes sanitarias daban ayer por hecho que Joan Pou, director asistencial durante el mandato de Vicenç Thomàs, ocupará la dirección de Planificación, Sistemas de Información y Acreditación y Farmacia. Rimbombante nombre para un viejo rostro conocido. Las otras dos direcciones generales, la de Salud Pública y Participación y la de Evaluación de Tecnologías y Formación, todavía están en el aire aunque ayer ya sonaban nombres para ocuparlas: se hablaba de Soledad Gallardo e incluso de Maria Ramos, responsable del Registro del Cáncer en Mallorca e independiente en las listas de Més que podría evitar una Conselleria monocolor socialista y dar por buena la "transversalidad" de la que presume este nuevo pacto.

En los mentideros sanitarios se daba por hecho la vuelta de Josep Pomar, director general del IB-Salut cuando Vicenç Thomàs dirigía la conselleria de Salud, como director gerente de Son Espases. Y se da por segura la reaparición de Luis Carretero, exgerente de Son Espases al servicio de María Dolores de Cospedal como máximo responsable de la sanidad de Castilla-La Mancha. Se espera además el retorno de Manuel Palomino, director general de gestión en la última conselleria socialista, o de Luis Alegre ex gerente de Son Llàtzer. Que en el pasado sí hay cuadros con ganas de volver a mandar.

Ocurre con IB3, donde ya hay quien se mueve en busca de puesto. Pero dicen los socios del pacto que esta vez la historia no se repetirá. El cambio no será de los del PP por los del pacto, dicen. Ya ayer hubo contactos entre Podemos y Més para consensuar una propuesta inicial que pasa por la idea de que IB3 esté gestionada de forma independiente, sin el sectarismo desplegado por ejemplo en la legislatura de Bauzá. En la izquierda dicen ahora que quieren incluso implicar al PP en un rediseño del ente. "Hay voluntad y lo vamos a intentar", dicen. También lo dijo Bauzá, que luego hizo y deshizo a mayor gloria de su imagen.

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