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Crónica

El PSOE cobra las copas en la fiesta de Armengol

En el clímax de la investidura, Bauzá y su sucesora rompen el mutuo distanciamiento: "Mucha suerte, tu suerte será la de todos"

Bauzá –ya expresidente– y Jarabo (Podemos) se cruzaron a la salida un saludo cordial.

Bauzá –ya expresidente– y Jarabo (Podemos) se cruzaron a la salida un saludo cordial. manu mielniezuk

La izquierda vuelve a gobernar Balears después de cuatro años de José Ramón Bauzá, pero el único partido que ayer vibraba dentro y fuera del Parlament era el PSIB-PSOE. Los socialistas deambulaban arriba y abajo por los pasillos con caras de satisfacción. A medida que se acercaba la hora de la votación el aforo y la euforia iban disparándose. El sentimiento no era tan manifiesto entre sus socios. Biel Barceló "está muy serio", se comentaba en corrillos. Alberto Jarabo tampoco daba saltos de alegría. A juzgar por las sillas vacías habilitadas para invitados, la investidura de Francina Armengol como primera presidenta del Govern suscitó un interés comedido.

El PSIB se ha reservado el baño de masas para mañana en la toma de posesión, que tendrá que ser en el patio del Consolat al no poder entrar en la Lonja por la exposición sobre Ramon Llull. En las invitaciones repartidas por los socialistas se informa del "acto oficial" a las 19,30 horas, al que le seguirá otro "festivo", a las 21 horas en Es Baluard. Allí habrá tentempié y copas, eso sí, previo pago de un donativo de "5 euros", advierte la tarjeta. "No vamos sobrados de dinero", justifica la fontanería socialista.

En la Sala de las Cariátides, la segunda jornada del debate tuvo su miga. "Esto vuelve a tener vida", susurraba un funcionario de la casa. Hasta la nueva diputada por Formentera, Silvia Tur, arrancó una sonrisa -"no sé qué pasa allí, que hay mucha natalidad"-.

Armengol se quitó el corsé en las réplicas -"cuando no lee se luce", admitían desde el propio aparato-. Los discursos más esperados eran el de Marga Prohens y Jarabo. Ninguno de los dos decepcionó. El líder de Podemos dejó cierto misterio en el aire, al disparar a sus socios que "todavía se esconden demasiadas cosas". Desde el silencio de su escaño, Bauzá arqueó las cejas y miró a la bancada de PSOE y Més con cara de 'uy uy, la que os espera. Suerte que hoy es mi último día'.

La portavoz del PP tenía la papeleta más difícil, pero aprobó el examen. En una situación que habrán vivido muy pocos Parlamentos -un presidente saliente que conserva el escaño de número uno pero delega en otro diputado el debate de investidura-, Prohens logró que el chirriante contexto quedara en un segundo plano. "Lo ha hecho bien, me ha sorprendido", sentenciaron después diputados de El Pi e incluso de Podemos. Hubo consenso en que la diputada popular hizo una buena puesta en escena. "Le ha sobrado la falsa imagen idílica de Balears, y el peloteo a Bauzá", le reprochaba la izquierda, por los elogios que Prohens dedicó al derrocado líder.

En una estrategia sumamente calculada, Armengol evitó hacer leña del árbol caído. Se refirió a Bauzá como "el que se sienta delante" de Prohens, pero no entró a degüello con su gestión ni la debacle electoral, "y eso que lo tendría muy fácil", recalcó.

Terminado el recuento, Armengol se emocionó al escuchar los aplausos de prácticamente toda la Cámara y el jolgorio del público en la sala anexa. Salvo alguna excepción, toda la bancada popular (inclusive Bauzá) aplaudió el momento. Los diputados de Més y del PSOE se pusieron en pie; los de Podemos secundaron la ovación sentados. A las socialistas Pilar Costa, Mercedes Garrido y Bel Oliver les cayeron las lágrimas; mientras, la flamante presidenta se contenía.

Alcanzado el clímax, Bauzá cruzó el hemiciclo y fue a saludar a Armengol, rompiendo ambos la frialdad de su relación. El presidente saliente besó y abrazó a su sucesora, deseándole al oído "mucha suerte, tu suerte será la de todos".

Levantada la sesión, empezó el tumulto para felicitar a la nueva jefa del Ejecutivo balear. Una de las primeras fue Inma de Benito, que acto seguido también se acercó a Jarabo en plan buen rollete. "Se agradecen los consejos", se escabulló rápido el líder de Podemos de la presidenta de los hoteleros.

El conseller Martí Sansaloni y Prohens fueron los únicos del PP que hicieron cola para el diplomático beso a Armengol. El resto se fue de capa caída.

Fuera del Parlament esperaba el coche oficial del Consolat, pero la nueva presidenta -en otra maniobra estudiada- lo dejó aparcado. Bauzá ya ha desalojado la sede de la Presidencia, pero Armengol no prevé estrenarla hasta mañana. Ya en la calle, la socialista se hizo una foto con dos turistas de Badajoz y se marchó con un grupo de colaboradores a comer una hamburguesa en el Alaska. Sabe que quizás no podrá repetirlo en los próximos cuatro años.

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