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Entrevista

Xelo Huertas: "No voy a hacer reverencias ni al Rey ni a nadie. Le daré la mano como a cualquiera"

Xelo Huertas, el jueves, en el Parlament. Detrás, la entrada a su despacho. Manu Mielniezuk

-La futura presidenta balear, la socialista Francina Armengol, ¿es casta?

-Exactamente, el término casta, cuando Pablo Iglesias lo empezó a usar, aludía a personas que son profesionales de perpetuarse en el cargo. A partir de ahí, si Armengol es casta lo dejo a su elección.

-Bueno, es una política con una carrera de dos décadas en cargos y puestos públicos. ¿Se ajusta a la definición de casta de Podemos?

-No conozco su carrera. Yo llevo 37 años trabajando fuera de la política.

-¿Y Bauzá? ¿Casta también?

-Él pasó de la Alcaldía [Marratxí] a la Presidencia y ahora parece ser que quiere ir al Senado. Contesto lo mismo que antes: perpetuarse en un cargo tras otro es lo que define el término casta.

-En su puesto de funcionaria municipal de urbanismo de Marratxí trabajó con Bauzá. Acabó usted de baja por depresión. ¿Qué pasó con Bauzá?

-Llegó a la Alcaldía y era mi jefe directo. Sin conocerme, me dejó sin trabajo, me arrinconó sin nada que hacer. Con mi ordenador, eso sí, que tenía mi ordenador para jugar al solitario y leer la prensa. Pero para una persona activa, a la que le gusta trabajar, como a mí, que te tengan siete horas sin hacer nada es duro. Lo saben quienes lo han padecido. Aguanté un año, porque soy fuerte. Luego fui al médico y me preguntó qué pasaba y no pude contestar. Rompí a llorar. Me mandó a tratamiento psicológico y psiquiátrico.

-¿Y qué pensó cuando Bauzá se le acercó, tras su nombramiento como presidenta, a ofrecerle su ayuda para lo que necesite?

-Me dice cómo es él. La clase de persona que es. Lo conozco lo suficiente como para decir que procuraré no necesitar nada.

-¿Qué la llevó a dejar el PSOE, en el que militó 16 años?

-Me fui porque era un partido que ya no me representaba. Hacía tiempo que no me representaba, pero no me fui por cuestión familiar: mi madre era socialista, toda la vida lo fue, y era muy mayor, y no quería darle el disgusto. Al fallecer aguanté un poco más porque había un congreso, en el que yo era de la parte crítica y pensé que podríamos cambiar las cosas, pero no pudimos cambiar nada. Y cuando reformaron el artículo 135 de la Constitución [el que modificaron PP y PSOE en 2011 sin referéndum ni consenso con el resto de partidos para que la banca tenga prioridad en el cobro de deudas públicas] ahí sí que dije basta. Tengo allí muy buenos compañeros, muy buenos amigos, también críticos, que siguen en el PSOE, arrinconados, y aún creen que lo van a arreglar.

-¿Y qué encontró en Podemos que la convence más?

-Cuando vi la forma de participar me sentí muy identificada. Iba como espectadora, porque me había pasado un año y algo dedicada a cuestiones sociales, colaborando por ejemplo con la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Pero me gusta la política. PSOE y Podemos son muy diferentes en la forma de funcionar, aunque en ambos partidos hay personas de la vieja política, pero la forma de participar en Podemos es muy diferente."Yo querría bajarme el sueldo y ahorrárselo a los ciudadanos, pero PP, PSOE y Més no me dejan"

-Precisamente esa forma de funcionar de Podemos es una de las críticas que más se escuchan desde hace unos meses. Se alude a que esa consulta constante a las bases del partido impide que se gestione de forma ágil.

-No vamos a preguntar si hay que pintar la pared de blanco o amarillo, pero hay muchas cuestiones fundamentales que hay que preguntárselas siempre a la ciudadanía, porque si no lo hacemos, no seremos Podemos. No veo la inoperatividad en ello.

-Lleva una semana, marcada por la polémica con los sueldos de los diputados. Salen ahora de una reunión de la Mesa del Parlament [la entrevista se realizó el jueves] y vamos a ver si lo he entendido. En Podemos proponen una bajada para todos los diputados del 8%, que es del 15% en el caso de la presidenta y su equipo.

-Así es. Propongo bajarme el sueldo un 15% a mí y a mi equipo, y un 8% al resto de los diputados.

-Bien, pero eso se lo han rechazado en la Mesa [donde está la presidenta, de Podemos, dos representantes del PP, otro del PSOE y otra de Més]. Así que usted ha planteado bajarse solo su propio sueldo un 15%...

-Exacto, así es.[Su baja por depresión]: "Bauzá me arrinconó sin trabajo y con un ordenador para jugar al solitario"

-Y PP, PSOE y Més se han unido para votar en contra de que usted se rebaje el sueldo...

-Lo ha entendido perfectamente.

-¿Y usted? ¿Entiende por qué no la dejan bajarse su sueldo?

-No sé. Yo retiré la propuesta inicial de bajar a todos un 8% y a mí un 15% porque me parecieron válidos los argumentos que me dieron, que es que había partidos afectados que no están representados en la Mesa (como el Pi y Ciudadanos). Por eso propuse algo que no afectaba nada más que a mí y a Podemos, bajar mi sueldo y el de mi equipo. ¿Por qué no me dejan bajarme el sueldo? No lo sé, la verdad. No tengo una explicación. Llevo una semana aquí y cada vez entiendo menos algunas cosas."Me fui del PSOE porque era un partido que ya no me representaba y no se podían cambiar las cosas"

-La situación es que a día de hoy el sueldo de la presidenta del Parlament es de 79.000 euros. ¿Le parece su sueldo justo o adecuado para los tiempos que corren?

-Veamos, todo depende. Las cosas no son blancas o negras. Va en función de lo que hagas. Si cobras por no hacer nada, ni escuchar a la ciudadanía, es excesivo, sin duda. Pero si eres productivo y le das a la ciudadanía lo que necesita, contribuyes a sacar a la gente de situaciones de sufrimiento y fomentas un parlamento como debe ser, en el que haya debate, y no espectáculo, no me parece que 79.000 euros sean poco o mucho. Lo que tengo claro es que en un momento de emergencia social como este, los políticos deben tener unos sueldos bastante más bajos, que se adecuen más a lo que hay en la calle.

-Podemos concretó esa idea en una promesa: ningún cargo político cobrará más de tres veces el salario mínimo, es decir, ninguno recibirá más de 27.000 euros al año. De 79.000 que es su sueldo actual a 27.000 hay mucho dinero de diferencia...

-Yo cobraré esos 27.000 netos, y la diferencia hasta los 79.000 irá parte al partido y parte al proyecto Impulsa [una fundación gestionada por Podemos]. Es un proyecto para fomentar emprendedores con proyectos sociales e innovadores. Se podrá inscribir quien quiera, y los inscritos votarán esos proyectos y se financiarán los más votados."El pacto de Govern se ha hecho para cuatro años y no se va a volver atrás en nada"

-Al final todo el sueldo se paga o a usted, o a Podemos o a la fundación de Podemos. El ahorro para el contribuyente es exactamente cero.

-¡Ya ve! Y no me dejan bajarme el sueldo para que haya un ahorro para la ciudadanía...

-Y lo que va a la fundación de Podemos y al partido, es un poco como si el PP le diese parte de los salarios a la fundación FAES, una forma de financiar el partido...

-No, no tiene nada que ver. El proyecto Impulsa está abierto a toda la ciudadanía y podrán participar en él. No va a una fundación concreta como esa que dice que luego hace lo que desea con el dinero. De todos modos, yo preferiría bajarme el sueldo y que se lo ahorrasen los ciudadanos, pero resulta que no me dejan PP, PSOE y Més.

-En cuanto al resto de diputados, en Podemos prometieron trabajar para rebajar los sueldos. ¿Cuál es el objetivo que se marcan en Podemos?

-De entrada lo que se quiere es ahorrar dinero a la ciudadanía. Creemos que con una rebaja del 15% a todo el personal político y eventual (designados a dedo) se ahorraría bastante dinero. Aparte queremos acabar con las dedicaciones plenas [que permiten a los diputados ejercer de otras cosas al mismo tiempo] y ponerlas como dedicaciones exclusivas. Ahí se ahorraría bastante. Las dietas se podrían eliminar en ese caso. Son medidas que ahorrarían dinero."¿Reparto de sillas? Alguien tiene que sentarse en las sillas. ¿O qué hacemos? ¿No gobernamos?"

-Visto lo que ha pasado con su sueldo, da la sensación desde fuera de que a los que han prometido cambios profundos, como Podemos o Ciudadanos, les va a costar cambiar actitudes de siempre.

-Sin duda, sí. Ya lo ve. Cuesta mucho. La gente cuando tiene unos hábitos no les suele gustar que los rompan. Es difícil. En una semana no pidan que lo hagamos. Necesitamos un margen de confianza. Yo soy funcionaria, y aparte de militar en partidos he trabajado con políticos, así que es difícil que me sorprendan, pero estoy viendo que algunos políticos todavía tienen capacidad de sorprenderme.

-¿Y qué pasa con los asesores? Vendieron en campaña que sobraban por todas partes.¿Qué ocurrirá con sus cuatro asesores?

-Pues se quedan en tres, porque he eliminado la plaza de chófer. Utilizaré los chóferes que ya están en plantilla. Y si a eso le añades la rebaja del 15% que no nos dejan hacer pues reduciríamos dos salarios en Presidencia del Parlament.

-El equipo entonces serán tres personas que eligirán usted y Podemos a dedo.

-Sí, tendrá que ser gente de mi confianza, trabajan próximas a mí.

-Cuestan unos 150.000 euros al año sus tres asesores. ¿Para qué los necesita exactamente?

-Hay una secretaria que coge el teléfono y atiende agenda y llamadas. El jefe de gabinete que gestiona la agenda, entrevistas, discursos, acompaña a los actos...

-Seguirá con su coche oficial, aunque prescinde del chófer de libre designación. Supongo que sabe que la están esperando para hacerle la foto en el coche oficial, como le ha ocurrido a otros cargos de Podemos..

-[Risas] ¿Ah, sí? No lo sé. Bueno, de momento no lo he utilizado, llevo una semana. Vengo de mi casa andando y vuelvo andando.

-Fuera de presidencia, donde usted se recorta un asesor, en los grupos del Parlament habrá los mismos asesores que había la anterior legislatura. Y en Cort habrá ocho más...

-Tenga en cuenta que ahora tenemos cuatro grupos parlamentarios que antes no estaban...

-Pero al final el ciudadano paga exactamente los mismos asesores en total a los grupos, con la excepción del que usted se suprime. Y en Cort hay más designados. La nueva política cuesta de momento más que la vieja...

-No es lo mismo. En términos de coste sí, pero en otro momento le puedo asegurar que ese número de asesores habría aumentado. Si para tres grupos había 23 personas, pues para siete imagine. No se habría quedado en 23. Se puede intuir si vas viendo la trayectoria de los partidos que estaban...

-Al final usted es presidenta del parlament. El PSOE se queda la Presidencia de Govern. Més los consells. Y el Ayuntamiento de Palma a medias. Para no ser un reparto de sillas, como dijeron, se le parece mucho?

-No estoy de acuerdo en absoluto. Primero porque en lo que es autonómico [Govern] no entramos a gobernar: el legislativo no tiene que ver con el ejecutivo. Reparto de sillas es cuando se dan consellerias y direcciones generales por partidos. En cuanto a Palma, es cierto, que es Podemos [Som Palma], pero es una marca blanca de Podemos y no he estado en las negociaciones, no sé cómo se ha gestado. Y en el Consell se entra en el gobierno porque lo preside Més, si fuera el PSOE tampoco se entraría. Y aparte de eso, alguien se tiene que sentar en las sillas. ¿O qué hacemos? ¿No trabajamos? ¿No gobernamos?

-Se supone que la presidencia del Parlament les facilitará el control del Govern en el que no han querido entrar. ¿Cómo piensan ejercer esa labor de control?

-El control se hará desde una comisión que seguirá que se cumple el pacto. Yo por mi parte lo que voy a intentar es agilizar el debate, hacer más participativo el Parlament y abrirlo a la gente. La clave es que haya debate político, sobre cuestiones que afecten a la ciudadanía, y no tanto espectáculo mediático.

-Decía antes de esta entrevista, durante la sesión de fotos, en tono de broma, que casi mejor ser vicepresidenta que presidenta, que es mucho trabajo y la habían engañado. ¿Tan duras son las relaciones de la primera semana en esa Mesa del Parlament [en ellas están veteranos de la política y los cargos públicos como María Salom, del PP, y Vicenç Thomas, PSOE]?

-Solo he tratado dos veces con ellos, aún es pronto para hablar. No es fácil, la verdad, no es fácil.

-¿Tendrán que hacer preguntas parlamentarias para saber lo que hacen sus socios en el Govern?

-Yo creo que la comisión de seguimiento va a ser muy estricta y va a hacer un trabajo exhaustivo. Otra cosa es que después veamos que no se está cumpliendo. Ese escenario ya será diferente.

-¿Por qué no entraron en el Govern? ¿Sólo por alergia al PSOE?

-Es que era una de las líneas moradas de Podemos.

-Pero es curioso, porque en su primer discurso tras las elecciones Jarabo [líder balear de Podemos] dijo que tenían vocación de gobernar. Ahora han decidido no entrar. ¿En qué quedamos?

-Se pensaba que era posible que Més presidiese el Govern.

-Siendo la cuarta fuerza más votada en las elecciones...

-Sí, pero con nuestro apoyo.

-¿Han optado por gobernar sin mancharse las manos?

-No lo creo. Si se hace una labor intensa en el Parlament, controlando el Govern, no gobiernas pero te puedes manchar mucho. No tendremos la responsabilidad de ejecutar pero nos mojaremos. Aunque no gobernemos, es un pacto. Hay que marcar muy bien posición, y si no denunciamos claramente los incumplimientos te desgastas igual porque tampoco cumples.

-¿Eso es inteligente o cobarde?

-Cobarde no. Entre mis compañeras y compañeros hay gente que podría hacer una labor de gobierno extraordinaria.

-Esta semana Alberto Jarabo explicó que es posible que Podemos se plantee entrar en el Govern tras las generales, según el resultado que obtenga la candidatura de Pablo Iglesias y el resto. Es decir, la estrategia partidista de siempre y el Govern balear en situación de interinidad.

-Lo leí, pero yo creo que el pacto se ha hecho para cuatro años y no va a volver atrás en nada. No dejaría abierta la entrada en el Govern.

-¿Estaría preparado Podemos para gobernar? Quiero decir, ¿tienen cuadros preparados y equipos ya o ha sido todo demasiado rápido?

-Es cierto que ha sido todo muy rápido, nos ha pasado el tiempo volando, en unas circunstancias muy complicadas, pero yo creo que tenemos una cantidad de inscritos elevada, y un banco de talentos con muchísima gente profesional, capacitada y con ganas. Problemas para encontrar cuadros competentes para la administración tienen todos los partidos, incluidos los de siempre, pero nosotros tenemos gente válida como para gobernar. Y otra cosa: a todo se aprende. Piense que en febrero de 2014 empezamos a hablar de Podemos. Nos presentamos a las europeas y vino un boom con los resultados.

-En su caso creo que como funcionaria cobra más que esos 27.000 euros al año que son tres veces el SMI y que va a cobrar a partir de ahora. ¿Cree que el Govern podrá fichar a los mejores con sueldos peores de los que esos mejores cobran fuera?

-A ver, nosotros planteamos que se pague ese máximo a cargos políticos electos, pero para el resto de puestos es diferente: un profesional cualificado que entre a un cargo podrá cobrar lo mismo que cobre el funcionario que más cobra de su grupo profesional.

-Han prometido actuaciones que cuestan cientos de millones, cuando la imposición desde Madrid y Bruselas es recortar déficit. ¿Saben cómo pagar lo que prometen o es solo una carta a los Reyes Magos de deseos que ya veremos cómo se pagan?

-No es una carta a los Reyes Magos, pero todo no se va a hacer en dos días, es un compromiso programático a corto o medio plazo. Lo que se va a atender primero es la emergencia social, rescatar a los ciudadanos y a quien peor lo está pasando, y luego hay unas medidas de corte fiscal, como la tasa turística y otras que aportarán recursos para sacar al ciudadano de la situación en que se encuentra.

-Pero al tiempo Madrid y Bruselas imponen recortes por valor de 370 millones hasta final de 2016. Bauzá recortó 150 en cuatro años y mire lo que le pasó. ¿Cómo pagamos?

-Hay que ir a luchar la financiación de Balears de una vez. Hay que reclamar primero lo que nos deben [mil millones de inversiones estatutarias garantizadas por ley que han dejado de pagarse por el Gobierno Rajoy]. Y luego además hay que ir con contundencia a pedir una financiación justa para Balears en la que se tengan en cuentan nuestras peculiaridades.

-El plan es pedir, pues. Més quiere que los líderes nacionales de PSOE y Podemos se comprometan por escrito a mejorar la financiación balear. ¿Convencerán desde Podemos Balears a Pablo Iglesias?

-No sé si podremos, pero que lo intentaremos con todas nuestras fuerzas y sin decaer hasta que lo consigamos, lo puedo prometer.

-Ha retirado usted la foto del Rey. ¿Nos olvidamos de verla hacer reverencias en las recepciones de Felipe de Borbón?

-Evidentemente. Lo tengo claro, no voy a hacer reverencia a nadie, ni al Rey ni a nadie. Le daré la mano con el respeto con que se la doy a cualquier ciudadano. Nosotros al jurar el cargo prometimos la Constitución y eso incluye el respeto al Rey, hasta que se cambie el modelo de Estado. Soy republicana.

-Le preguntaba al principio por la casta de Francina Armengol y Bauzá. ¿Qué me dice de usted, con tantos años en el PSOE y ahora en Podemos? ¿se considera casta?

-Yo no. Soy una persona con vocación de servicio público que durante veinte años lo ha hecho como funcionaria y ahora lo hago desde este puesto.

-Aquella papeleta el día de la votación de su nombramiento, en la que un diputado escribió aquello de "cambio de cromos, viva la casta". ¿Cómo la interpreta?

-[Sonríe] No ponía mi nombre, ¿eh? Conste. Porque no es lo mismo que ponga mi nombre y se dirija el comentario a mí a que no lo ponga.

-Bueno, sin nombre, pero se votaba solo su nombre. ¿No lo considera una alusión personal?

-[Vuelve a reír] No, no. De verdad.

-¿Y sabe quién lo escribió?

-Ni me he preocupado en buscarlo. Me parece anecdótico. A ver, si hubiera treinta papeletas así [ríe], me preocuparía mucho.

-¿Cuál es su relación con Alberto Jarabo?

-Buena, de compañeros de partidos.

-Cuentan los periodistas de política que usted estuvo entre quienes promovieron el voto blanco contra Jarabo en las primarias.

-¿Eeeeh? No sé de qué me habla. Yo no he promovido nunca nada en contra de nadie, ni de Jarabo ni de nadie. No me pega eso.

-¿Cómo nos lleva a los periodistas?

-Un poco mejor ahora. Al principio muy mal, llegaba a casa agotada y fatal de la presión de estar midiendo cada palabra, dándole vuelta a todo por temor a que te saquen punta. Ahora ya me da igual. Si suelto alguna, lo siento, me disculpo pero así soy [ríe].

-¿Le sobra despacho como a Carmena, la nueva alcaldesa de Madrid, también de Podemos?

-No, este no es tan grande, está bien de tamaño para trabajar y hacer reuniones.

-¿Qué se siente al ocupar el despacho que en su día tuvo Munar, hoy en la cárcel, o algún predecesor que se fue tras ser imputado, como Rotger?

Tenga claro que eso no se pega [ríe]. Hay personas de todo tipo en todos los gremios.

-¿Se deja tutear la presidenta?

-Sí, sí, por supuesto. Faltaría más...

-¿Cuáles son sus aficiones?

-El cine, la playa, pasear, música, estar con mis amigos...

-¿La última película que vio en el cine?

-Hace meses, fue Viva la libertad, en CineCiutat.

-¿Meses? ¿Demasiada política?

-Demasiada. Espero ir al cine algún día a partir de ahora.

-¿Su referencia política? ¡No me diga Pablo Iglesias!

-No, no me voy a ir a Pablo Iglesias. Lo tengo claro: Mújica, el uruguayo. Es una persona a la que admiro mucho.

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