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Opinión

Sin president(a) no hay negociación posible

Sin president(a) no hay negociación posible

Sin president(a) no hay negociación posible

Biel Barceló acudió el pasado viernes al concierto de AC/DC en Montjuïc, para ver de endurecerse. Siempre es una mejoría respecto de la Lady Gaga de Bauzá, el Antich anclado en Sabina o el Julio Iglesias de los presidents prehistóricos. Ahora bien, ese mismo día lo pasó Ada Colau encerrada con trabajadores de Telefónica que reivindicaban sus derechos laborales, y que forzaron así una negociación con la empresa. Uno de los dos políticos se equivocó de agenda.

Hay que leer a Heinrich Böll porque ironiza que "cuando se tiene la mayoría en el Parlamento, una democracia es mejor que una dictadura". Los votantes han elegido para Balears una democracia, por tanto sin mayorías. Pese a ello, negociar sin decidir antes quién va a presidir el Govern equivale a dormir a la perdiz, ni siquiera a marearla. Se empieza por el president(a). Para burlarse de la ciudadanía incluso desde la ultratumba, basta con Bauzá.

Después de un encuentro fútil, PSOE, Podemos y Més anuncian su voluntad de "no reproducir un tercer Pacto de Progreso". Memorable. Un repaso a los currícula desvanecerá cualquier ilusión de cambio. Por parte de los socialistas, se rescata como negociador a Antonio Diéguez. Lleva 25 años de diputado, incluida la presidencia accidental del Parlament. Le acompaña Pilar Costa, que en los últimos veinte años ha sido senadora, presidenta del Consell ibicenco, consellera del Govern del Pacto y diputada. Cierra el cartel Francina Armengol, con 16 años de diputada, dos más de concejala y cuatro de presidenta del Consell de Mallorca. Jamás ha ganado unas elecciones ni en su Inca natal, hace diez días perdió el segundo puesto mallorquín a manos de la candidatura autonómica de Podemos.

Sin duda, no hay riesgo de reproducir un Pacto de Progreso. Tampoco por parte del reciclado Més. A su reunión preliminar del lunes asistió en segundo plano Mateu Morro. Ya arruinó el primer Govern de izquierdas, por lo que garantiza la imposibilidad de gestar un tercero. En su última foto pública posaba orondo junto a Biel Company y José Ramón Bauzá, festejando una ley salvaje contra el campo mallorquín. Un renovador que, como de costumbre en Mallorca, ganaba tanto con unos como con otros. Menuda nueva política, Biel Barceló ya titubea bastante sin necesidad de vigilantes. A propósito, Podemos se presentó con comisaria política extranjera incorporada.

Los cien días de gracia se conceden al Govern constituido, no a unas negociaciones cuyo reloj impide esa magnanimidad. No todo resulta exasperante en el triángulo inicial. Cabe esperar que Capellà (Més), Pons (PSOE), Fina Santiago y la capacidad de veto de Jarabo aceleren al dinosaurio que al despertar de la resaca electoral seguía ahí.

El 24M hubo tanta gente dispuesta a votar contra Bauzá, que los conjurados han de encontrarse por fuerza con indeseables compañeros de pactos. No vale la nostalgia de Podemos al reclamar como presidenta a Fina Santiago, ni la evocación socialista de una Aina Calvo que rindió sin lucha la secretaría general. Por fortuna, Pedro Sánchez no empeora las cosas, y en sus declaraciones solo presume de haber recuperado para el PSOE a Castilla-La Mancha y Extremadura.

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