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Impuestos: la ecotasa parece indispensable e ineludible

Los tres partidos quieren subir el IRPF a las rentas más altas y pedirán en los tribunales los mil millones de estatutarias

"El que llegue va a seguir comiéndose un marrón". La frase la pronuncia días antes de las elecciones alguien del PP que conoce al dedillo las cuentas. Con "el marrón" describe el déficit y la deuda de la comunidad. Balears cerró el año pasado gastando 450 millones más de los que ingresó. Ese agujero habría que cerrarlo en 350 millones durante 2015 y 2016, cuando ya no queda casi nada por recortar (nada con peso presupuestario significativo, por lo menos). ¿Qué harán los tres partidos de izquierdas en esa tesitura? Pues primero deberán encontrar a alguien con capacidad para gestionar unas cuentas que hay que conocer partida por partida, algo difícil: pocos dan el perfil, y casi ninguno va a querer comerse "el marrón". ¿Y luego? Pues los programas plantean algo en común: presionar en Madrid para mejorar la financiación, pero eso no es solución en 2015 ni en 2016. Llevará más tiempo doblarle el brazo al Estado, si se logra.

¿Soluciones pues? Una parece tan inevitable como indispensable: activar un impuesto turístico al estilo de los que cobran ya casi todos los grandes destinos mundiales. Aportaría hasta cien millones al año y la defienden con firmeza Més y Podemos, mientras el PSOE la sabe necesaria pero no se atreve a comprometerla con claridad. Habrá batalla para consensuarla.

Más clara parece la subida del IRPF a las rentas altas, presente en los tres programas. ¿Más opciones? "Actuar a lo Varufakis", dicen en Més, en criterio compartido con Podemos. Se refieren al ministro griego que está plantando cara a Europa para buscar una quita o un aplazamiento de la deuda que hunde Grecia. Trasladado a Balears, supondría saltarse los compromisos de déficit. ¿Consecuencia? El Gobierno Rajoy (lo que dure) podría cerrar el acceso al mecanismo estatal que da liquidez a la comunidad para afrontar sus pagos (el FLA). Así que "el marrón" es muy oscuro. Balears, eso sí, guarda otra baza en la mano: exigir ante los tribunales los mil millones que el Estado debe en inversiones estatutarias, garantizadas por ley, a los que renunció Bauzá. Los tres partidos han prometido dar la batalla.

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