20 de julio de 2014
20.07.2014

Droga caníbal, un estimulante peligroso

Al cóctel de alcohol, bebidas energizantes, anfetaminas o cocaína que consumen los jóvenes turistas en las islas se ha sumado un nuevo y peligroso compuesto químico, la metilendioxipirovalerona (MDPV), coloquialmente conocida como la "droga caníbal"

20.07.2014 | 06:30

"Sí, realmente es capaz de provocar reacciones similares al canibalismo. Se trata de uno de los efectos más llamativos de esta droga". Quien suscribe estas palabras es el doctor Bernardino Barceló, coordinador del laboratorio central de Son Espases y responsable asimismo del laboratorio de toxicología clínica de este centro, de referencia para la comunidad.

Un especialista que confirma que una analítica de orina realizada este año a un paciente en Mallorca contenía restos de MDPV, aunque no puede asegurar (él se limita a realizar la prueba solicitada) que correspondiera al joven inglés que hace un par de semanas aterrorizó a los bañistas de Magaluf con una actitud muy violenta (mordiscos incluidos) y que requirió la actuación de hasta 11 agentes policiales para reducirle y llevarle al hospital.

"Primero surgió la mefedrona, luego la metilona y, por último, se ha puesto de moda la MDPV, pero las tres drogas surgen de la manipulación química de la catinona, un alcaloide presente de manera natural en el arbusto Catha edulis (Khat) originario del cuerno africano. Y se trata de una sustancia bastante fácil de conseguir porque se comercializa en tiendas esotéricas (grow shop) como sales de baño, abonos para plantas o incluso como quitamanchas. En nuestro laboratorio, para realizar los análisis y pruebas, recurrimos a compuestos puros que adquirimos a precios mucho más elevados de los que se pueden encontrar en cualquier página de internet", advierte el doctor Barceló.

Expansión mundial
La expansión de esta nueva droga entre la juventud mundial lo demuestra el hecho de que, en Estados Unidos, las llamadas para recabar información clínica sobre esta sustancia cursadas al laboratorio nacional de toxicología pasaron de las 300 realizadas en 2010 a las seis mil del año posterior. "Y en este país están descritas muertes por el consumo de esta sustancia", advierte el responsable de Son Espases para recalcar que no está hablando de un asunto baladí.

Ya que, enumera, su consumo puede provocar problemas en el sistema cardiocirculatorio como hipertensión o taquicardias que pueden desembocar en un colapso más grave que puede manifestarse como una parada cardiorrespiratoria o un infarto de miocardio. "También puede afectar al sistema nervioso central y originar convulsiones, una excesiva sudoración o hipertermia, un aumento de la temperatura corporal por encima de los treinta y ocho grados", añade el facultativo motivos para no ingerir esta droga. "Además, los síntomas y espasmos de agresividad pueden llegar a provocar en el paciente rabdomiólisis o, para que sea más inteligible, una rotura muscular que puede degenerar en una insuficiencia renal aguda", completa el cuadro de posibles efectos por el consumo de una sustancia que no duda en calificar de "potencialmente mortal".

¿Cómo se trata a los pacientes que presumiblemente han consumido esta sustancia? El tratamiento es, básicamente, el mismo que para los casos de consumo de anfetamina o cocaína. "Para atenuar su estado de excitación y agresividad se les suministra benzodiacepinas, sedantes para relajar al paciente. En algunas analíticas hemos detectado la presencia de estas sustancias lo que nos permite concluir que algunos consumidores de anfetamina o cocaína, que mezclan con alcohol y bebidas energizantes con alto contenido en cafeína, también consumen estos relajantes para contrarrestar en cierta manera los efectos que están buscando para aguantar en pie y animados toda la noche", revela Barceló.

Este facultativo admite que los síntomas de un joven que ha consumido un cóctel de alcohol y drogas "tradicionales" no difieren mucho de los de otro que haya ingerido la novedosa MDPV y que el tratamiento para uno y otro caso es básicamente el mismo. La pregunta que subyace entonces es, ¿cuál es el motivo por el que se decide realizar una analítica más exhaustiva para determinar qué sustancias ha tomado un paciente en concreto?

"No se les hace a todos, solo a los que están graves, en los que hay un compromiso vital. La concentración en sangre de la MDPV baja a la mitad a las dos horas de acabado el viaje y es indetectable a las 24 horas de haberla ingerido. Sin embargo su detección en orina puede hacerse entre 24 y 48 horas después de su administración", revela el facultativo, que añade que con estas analíticas se avanza en el conocimiento de los efectos y tratamientos para estas sustancias.

"Hace cinco o diez años las drogas que se consumían en las islas eran, fundamentalmente, éxtasis y cocaína. Hoy en día conviven con los derivados de la catinona. Pero lo que está claro que todas ellas forman parte de un cóctel en el que el alcohol está siempre presente, junto a las bebidas energizantes. Y lo que también está claro es que los laboratorios clandestinos que elaboran estas drogas sintéticas están muy por delante de los oficiales. Cuentan con mucho más recursos y están más especializados", se resigna este especialista.

Por todas las vías
Porque la droga caníbal se puede ingerir por todas las vías, aunque la principal sigue siendo la oral. "Aunque también se puede esnifar, fumar, inyectarse por vía venosa o intramuscular o incluso suministrarse por vía rectal", revela el doctor, que añade que la dosis habitual oscila, de media, entre los 5 y los 20 miligramos.

"Hace efecto a los pocos minutos de haber sido ingerida, en unos cinco minutos, porque está especialmente diseñada para llegar rápidamente al cerebro. Su efecto máximo se da a la hora u hora y media de la ingesta, dependiendo de la susceptibilidad del consumidor, y el viaje dura de seis a ocho horas o, lo que es lo mismo, una noche larga de marcha. Está diseñada químicamente para actuar así", explica el especialista cómo actúa.

Con respecto a sus efectos, como con la cocaína y la anfetamina, aumenta la capacidad de trabajo y la concentración del usuario, le hace más empático y más sociable pero, a medida que aumentan los efectos, puede llegar a provocar alucinaciones, aumentar la psicosis y volverle más agresivo, paranoico e incluso despertarle tendencias suicidas. "Es muy adictiva, provoca síndrome de abstinencia y aumenta gradualmente su tolerancia de manera que, para conseguir los mismos efectos, el consumidor requiere de dosis más elevadas", resume para terminar los peligros de esta droga el especialista en toxicología.

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