21 de marzo de 2014
21.03.2014

Rodrigo de Santos ingresa en la cárcel de Burgos a la espera de la libertad provisional

El exconcejal de Cort solicitó un cambio de centro penitenciario para estar más cerca de sus padres En los próximos días se le concederá el tercer grado y empezará a trabajar en una granja de animales

21.03.2014 | 14:25
Rodrigo de Santos ingresa en la cárcel de Burgos a la espera de la libertad provisional

Quiere volver a ser funcionario

  • Además de la pena de prisión que ha tenido que cumplir, los jueces le condenaron a  inhabilitación. Antes de entrar en política, Rodrigo de Santos había logrado por oposición una plaza de funcionario de máximo nivel.
    De hecho, cuando decidió abandonar definitivamente el cargo público, regresó a su plaza. Sin embargo, perdió su condición de funcionario con la condena. Mientras salda definitivamente todas sus deudas con la justicia, Rodrigo de Santos pretende recuperar su condición de funcionario.
    No descarta presentar un indulto al Gobierno para poder volver de nuevo a la administración.
Rodrigo de Santos ha abandonado definitivamente la cárcel de Palma para ingresar en otro centro penitenciario de la península. En concreto, pidió el traslado, y las autoridades penitenciarias se lo han concedido, a un centro carcelario de Burgos para estar más cerca de sus padres, ya mayores, que residen en esta ciudad. El exconcejal de Urbanismo de Palma, que fue condenado por malversación y por abuso sexual de menores, ingresó ayer a primera hora de la tarde en este nuevo centro penitenciario. No se trata de una cárcel de régimen cerrado, donde cumplen condena los presos comunes, sino del Centro de Inserción Social (CIS) de la localidad.

El expolítico ha conseguido que las autoridades le concedan el tercer grado penitenciario, que le permite permanecer la mayor parte de la jornada en libertad, para acudir únicamente a dormir a la cárcel. Sólo tendrá que presentarse en el centro de lunes a jueves, ya que el resto de la semana podrá permanecer en el domicilio que designe, que en este caso es el de sus padres.

Javier Rodrigo de Santos ha permanecido privado de libertad en la cárcel de Palma desde noviembre de 2009. Durante estos más de cuatro años su comportamiento en el centro penitenciario ha sido ejemplar. Nunca ha protagonizado ningún incidente y el equipo técnico destacaba la buena sintonía que mantenía con el resto de presos. Además, ha aprovechado este tiempo para superar sus adicciones, tanto en el aspecto sexual, como por el consumo de droga que él mismo confesó.

Ahora casi se cumple un año desde que disfrutara de sus primeros permisos penitenciarios. Su primera salida la disfrutó en el mes de abril del año pasado. Fueron solo tres días, donde pudo reunirse con su madre y su hermano, que viajaron a propósito a Mallorca para estar con él. Desde entonces ha seguido disfrutando de varios permisos y ha vuelto al centro a la hora que le indicaban los responsables de su control.

Aunque si hubiera seguido en Mallorca también habría obtenido el tercer grado penitenciario, por motivos familiares decidió pedir su traslado a la cárcel de Burgos. En las últimas dos semanas ha disfrutado de un nuevo permiso y ayer al mediodía ingresó en este nuevo centro de reinserción. Rodrigo de Santos inicia, por tanto, una nueva vida, incluido un nuevo trabajo. Ha encontrado un empleo en la administración de una importante granja situada en Burgos, donde tiene previsto incorporarse en los próximos días.

Esta situación de tercer grado no se prolongará mucho tiempo. A partir del próximo mes de mayo ya habrá cumplido las tres cuartas partes de la pena de reclusión que le impusieron los jueces y ya tiene derecho a que le concedan la libertad condicional. A partir de ese momento ya no será ni siquiera necesario que acuda a la cárcel a pasar la noche. Sólo tendrá que cumplir una serie de obligaciones que le marcará el equipo de técnicos que controla su seguimiento.

Este exconcejal de Palma protagonizó un gran escándalo cuando se descubrió que había sufragado unos servicios sexuales con fondos del Ayuntamiento. Pagaba estas relaciones íntimas con la tarjeta de crédito que disponía por su condición de cargo político. De Santos reconoció los hechos que le imputaban y confesó su condición de toxicómano. Meses más tarde volvió a ser denunciado. Los padres de tres menores, a los que conoció en una congregación religiosa, le acusaron de abusar de sus hijos. El expolítico solía invitar a los tres hermanos a dormir a su casa, entre otras cosas porque eran amigos de sus hijos, y allí era donde abusaba de ellos. Por estos hechos fue juzgado y condenado.

En los últimos meses Rodrigo de Santos asistió a un curso que se organizó en la cárcel de Palma para enseñarle a controlar sus impulsos sexuales. Un curso que se ha prolongado durante varios meses y, según fuentes próximas al entorno del exconcejal, le ha ayudado a superar este problema.

También parece que ha superado sus problemas con las drogas. Cuando fue denunciado inició inmediatamente un programa para superar su adicción. Lo continuó después en la cárcel. En los distintos análisis que se le realizaron, sobre todo cuando regresaba de permiso, se demostró que no había tomado drogas. Tras saldar sus deudas con la justicia inicia una nueva vida.

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