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Balears ha perdido más de 18.000 residentes extranjeros en solo doce meses

Las islas registran una fuerte caída de población llegada del resto de la UE y de América del Sur, mientras crece la africana

F. Guijarro. Palma

La pérdida de población extranjera está tomando velocidad de crucero en Balears. Este fenómeno comenzó a detectarse, de forma muy moderada, en el padrón municipal de 2012. Pero ha sido en el de 2013 cuando se ha puesto en evidencia el impacto que la crisis de la economía y del mercado laboral está teniendo entre el colectivo inmigrante que reside en las islas. Según la revisión del padrón publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en un año el archipiélago ha registrado una reducción de 18.164 ciudadanos de nacionalidad extranjera.

Para estimar el impacto de este dato, basta señalar que Balears es la cuarta autonomía con una mayor pérdida en cifras absolutas, solo superada por comunidades con una población enormemente superior a la isleña, como Madrid (90.933 extranjeros menos) , Cataluña (28.307) y Valencia (19.121).

La revisión del padrón pone en evidencia que la pérdida de población que ha registrado el archipiélago en un año (ha pasado de 1.119.439 habitantes a principios de 2012 a los 1.111.674 de enero de 2013) se sustenta en la marcha de extranjeros, que pasan de 242.570 a 224.408, mientras crecen ligeramente los españoles, de 876.869 a 887.268. En este hecho tiene una cierta influencia el fenómeno de las nacionalizaciones, ante la mayor facilitad que los inmigrantes procedentes de muchos países de Latinoamérica tienen para obtener el pasaporte español. Pero aunque también hay población nacional que sale de las islas en busca de un mejor futuro laboral, la caída de la población balear se debe fundamentalmente a la marcha de extranjeros.

Este descenso es muy acentuado entre los residentes que habían llegado de otros países de la Unión Europea, que pasan de 133.740 a 118.766, y entre los llegados de América del Sur, que bajan de 49.686. a 45.481. También hay una reducción de los europeos no comunitarios y de llegados de Oceanía, pero es mínima.

Por contra las personas de nacionalidad africana siguen evolucionando al alza en Balears, y pasan de 36.262 a 36.657, al igual que las de América Central y Caribe, que se elevan de 4.981 a 5.026, y las de América del Norte, de 1.561 a 1.605. Los asiáticos pasan de 9.863 a 10.409.

Situación por países

El hecho de que España sea uno de los países europeos más duramente golpeado por la crisis se refleja en que los llegados de otros puntos de la Unión están registrando descensos que en algunos casos son notablemente acentuados. Este es el caso de los alemanes, que bajan de 36.758 a 30.049 (una reducción que supera el 18%), o el de los británicos, que pasan de 23.804 a 21.934. Pero también hay evoluciones a la baja entre los italianos, los rumanos, los búlgaros o los franceses, por citar las principales colonias comunitarias residentes en Balears.

Como se ha indicado, la pérdida de personas con pasaportes de América del Sur también es importante. Los argentinos se han reducido en esos doce meses de 9.320 a 8.427, mientras que los ecuatorianos lo han hecho de 10.446 a 9.176, y los colombianos de 8657 a 7.898.

Respecto a las colonias africanas, los residentes con pasaporte de Marruecos han crecido de 24.270 a 24.696, mientras que los senegaleses han aumentado de 3.916 a 4.056. Por contra, se reducen los llegados de Nigeria, de 3.378 a 3.281.

Finalmente, la colonia china parece prácticamente estancada y pasa en un año de 4.627 a 4.628 personas.

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