Aunque no puede negarse a acudir a la cita ante el juez, la infanta Cristina no tiene ninguna obligación de declarar. No solo tendría derecho a mantener este silencio por su condición de imputada, sino porque no está obligada a contar nada que pueda perjudicar a su marido.

Ahora mismo es casi imposible que en un futuro la Infanta pueda ser juzgada por su relación con el caso Nóos. Si el fiscal no acusa, solo lo haría Manos Limpias y el Supremo establece que no se puede juzgara a nadie cuando únicamente es acusada por la acusación popular, en este caso por el sindicato Manos Limpias. El Govern, como perjudicado, también podría acusarla, pero no parece que vaya a hacerlo. En los últimos seis meses la duquesa de Palma ha sido objeto de una profunda investigación económica. Y de esta forma se ha averiguado los gastos económicos que ha realizado en los últimos años. Los documentos han demostrado que en más de una ocasión ha utilizado el dinero que entraba en Aizoon para realizar compras privadas.