23 de septiembre de 2013
23.09.2013
Conflicto en Educación

La huelga se enquista sin que el Govern intente siquiera negociar

Desde que empezó la huelga no hay contactos Crece el malestar en el PP con la reforma

23.09.2013 | 11:58
La huelga se enquista sin que el Govern intente siquiera negociar
Cuando se cumple una semana desde el inicio de la que ya es la huelga educativa más prolongada de la historia autonómica, el Govern no ha intentado siquiera negociar. Así que el conflicto está enquistado y sin visos de solución. Lo confirman tanto los sindicatos como la plataforma que ejerce de pulmón, cerebro y corazón de las protestas, la Assemblea de Docents, que rebaten una por una todas las afirmaciones de un Govern que acusa a los profesores de no querer negociar, al tiempo que niega haber rechazado la mediación del rector en el conflicto y afirma que una moratoria en el decreto de trilingüismo (el ya famoso TIL) es inaplicable este curso con las clases ya en marcha. El problema es que ninguna de esas afirmaciones del Ejecutivo presidido por José Ramón Bauzá es cierta, dicen sindicatos y docentes. "Para empezar, las clases no están en marcha", recuerdan, antes de desgranar, junto al propio Govern, las claves de un conflicto que parece condenado a paralizar la educación durante tiempo.

Ambas partes se acusan de no querer negociar, pero el Govern ni siquiera ha intentado contactos informales con sindicatos o docentes
Imposible negociar sin hablar, salvo para un Govern cuya portavoz, Nuria Riera, afirmó el viernes que no les hace falta que el rector medie en el conflicto porque de hecho hay "un diálogo directo" entre la Conselleria de Educación y los sindicatos. ¿Lo hay? Pues descartada la telepatía como modo de comunicación viable a estas alturas del siglo XXI, no hay diálogo. Ni directo ni indirecto. Tanto los sindicatos, como la Assemblea de Docents sostienen que, desde que comenzó el curso no ha habido ningún intento de acercamiento por parte del Govern. En el Ejecutivo balear explican que, en los próximos días, esperan entablar conversaciones. Así que ni hay diálogo directo, como dice el Govern, ni habría estado de más para establecerlo la mediación del rector.

El conflicto se enquista en dos planteamientos de máximos: el Govern no acepta aparcar el TIL un año, y los sindicatos exigen que se paralice este curso mientras se negocia su aplicación
"El conflicto está enquistado", avisa uno de los portavoces de la Assemblea de Docents, Guillem Barceló. Y lo mismo afirma Toni Baos, profesor, sindicalista de CCOO y uno de los delegados que participó en el último encuentro con la consellera de Educación y su segundo para hablar del TIL. Fue el jueves 12, un día antes del inicio oficial del curso. "Llegaron sin un papel, y nos dijeron que el TIL no se podía negociar, que venía de arriba, pero que estaban dispuestos a atender algunas reivindicaciones laborales [sobre oposiciones y otras materias]. Se les dijo que no estábamos allí para eso, sino para hablar del TIL". Y desde entonces hasta hoy, confirman tanto en un lado de la trinchera educativa como en el otro.

Las posturas siguen por ello como al principio, solo que todos más enfadados, mientras unos y otros se enrocan en planteamientos incompatibles. Por un lado, el Govern afirma que el TIL no se derogará en ningún caso, y que lo que están dispuestos es a negociar cómo se aplica. Pero ojo, que aquí está la incompatibilidad: el Govern está dispuesto a negociar cómo se aplica a partir del próximo curso, porque dicen que en este no hay marcha atrás. Del otro lado, los sindicatos subrayan su disposición a pactar cómo se implanta el trilingüismo, pero paralizándolo para ello mientras se negocia durante todo este curso la aplicación en el que viene. Es decir, los sindicatos lo hablarán todo si se demora la implantación y el Govern lo negocia todo siempre y cuando se empiece ya. Antagonismo puro. "Lo que no vamos a hacer los sindicatos es ser menos que el Tribunal Superior de Justicia, que ordenó la suspensión del TIL", reflexiona Toni Baos, que mete el dedo en la llaga al analizar las prisas del Govern: "Nos dijeron que tenía que estar esta legislatura y les dijimos que nos importan un pepino sus plazos electorales, que lo importante es que se haga bien y no perjudique a los alumnos".

El malestar crece en el PP: mientras el president escapa de actos públicos, concejales y alcaldes se ven obligados a dar la cara por una reforma en la que muchos no creen. No todos lo tienen tan fácil para huir de las protestas públicas como el president Bauzá en la última semana. Los alcaldes de los pueblos de la Part Forana, donde la huelga tiene un mayor seguimiento, se están viendo obligados a dar la cara para explicar un proyecto educativo con el que muchos no comulgan. "El president tiene a su alrededor una camarilla que está desconectada de la realidad", afirma un alcalde del PP indignado. Otros se quejan con más remilgo: "La gente viene quemada, se queja de que no pueden llevar a los niños al colegio, dicen que la estamos liando solo nosotros [el PP],y no sabes ni qué decirles", confiesa otro alcalde, que reconoce que "tal vez se ha hecho todo precipitadamente". "Tal vez". También lo cree el PP de Eivissa, que el sábado anunciaba en nota oficial que pedirá al Govern que cambie el calendario de aplicación del TIL.

"Yo lo que pido es que se sienten a negociar para arreglarlo y que no paren hasta que se haya llegado a un acuerdo. Pero sentarse para que se boicotee la reunión, pues no. No se puede negociar exigiendo de partida que se retire el TIL. Eso no es negociar. Aquí un problema político, provocado por posturas independentistas y catalanistas", reflexionaba ayer Jeroni Salom, alcalde de Binissalem y secretario general del PP de Mallorca, que pinchaba en hueso: ni uno solo de los cinco sindicalistas y docentes contactados ayer por este diario mencionó el catalán, y, menos aún, la independencia. Se limitaron a hablar de plazos de aplicación del TIL y de dejarlo en suspenso mientras se negocia. Hasta en ese punto de absoluta incomprensión mutua está enquistado un conflicto en el que todos proponen diálogo y nadie escucha.

Ejemplo perfecto es la conversación ayer con el propio Jeroni Salom, que empieza con el político recalcando que "el PP está dispuesto a negociar". ¿Y qué está dispuesto a negociar? "Desde luego no la retirada del TIL". Bien, ya sabemos lo que no llevará, ¿pero qué es lo que sí está dispuesto a negociar? ¿Hablarían el Govern y el PP de plazos de aplicación, de formación de profesores o de una moratoria mientras se negocia? "No, el TIL se aplicará como está previsto, para que esté totalmente implantado en 2018. Queremos que vaya paulatinamente y, conforme se vean los problemas, solucionarlos". Entonces, si no se negocian los plazos, ni los programas, ni la formación de maestros, ¿sobre qué está dispuesto el PP a negociar? "Sobre el fondo y las formas". Pero si el fondo y las formas a negociar no afectan a plazos, ni a programas educativos, ni a implantación, ¿a qué se refiere con negociar? "No me refiero a nada", concluye Salom. Y así está la educación: atascada en una negociación en la que no se negocia nada.

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