12 de agosto de 2012
12.08.2012
Adicción

Enfermos de sexo

El tratamiento para controlar el impulso sexual es más complejo que el de otras adicciones porque las relaciones siguen presentes en la vida del enfermo

12.08.2012 | 08:30
Enfermos de sexo
Superar con éxito la adicción al sexo es más difícil que desengancharse de las drogas o el alcohol. ¿El motivo? "El sexo es la única adicción que no se abandona. El paciente continuará teniendo vida sexual. Por ello, los sexólogos debemos ayudarle a gestionar sus relaciones de tal manera que no desencadene una conducta problemática". Así lo explica la doctora del Centro de Urología, Andrología y Salud Sexual María Fernanda Peraza. Se supera gracias a la terapia y a los fármacos pero para lograr el reto hay un ingrediente fundamental: la voluntad del paciente.
Precisamente, los expertos consultados remarcan que antes de llegar a la terapia es necesario que los enfermos den dos pasos esenciales. El primer movimiento, que es clave en el proceso de curación, es aceptar que se sufre una adicción; luego, el afectado debe comprender en qué consiste su problema. La psicóloga y terapeuta sexual, Maria Rigo, detalla que una vez superados estos dos caminos, empieza el tratamiento a base de medicación y terapia. De todas maneras, el médico y sexólogo Joan Mir Pizà, asegura que los pacientes no llegan a la consulta por "motu propio". "Vienen porque les ha pillado su mujer, sus hijos o en el trabajo", detalla el coordinador del centro Espai Terapèutic. Las personas que llegan al sillón del terapeuta carecen de habilidades sociales, padecen depresión, sienten culpabilidad, tienen la autoestima por los suelos y unos niveles de ansiedad por los cielos debido a que han perdido el control de su vida sexual, personal y laboral. Por ello, es necesario, explica Mir, recuperar la autoestima a base de fármacos que permitan "remontar su estado de ánimo y controlar sus impulsos". Así, el facultativo detalla que se suelen utilizar medicamentos anticonvulsivos como el topiramato pero también se recetan antidepresivos de la clase ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina). Estos últimos se usan, explica el médico, en dosis altas ya que la serotonina tiene un efecto antiobsesivo porque muchas veces estos enfermos hacen que su vida gire en torno a su problema sexual.
Con estos fármacos se logra recuperar la autoestima y controlar los impulsos. Acto seguido se empieza a trabajar en terapia. La uróloga, andróloga y sexóloga María Fernanda Peraza, explica que hay que identificar y evaluar los patrones que determinan este tipo de conductas con el fin de poder lograr patrones sexuales saludables. La doctora puntualiza que se debe mejorar la vida social del paciente y reconstruir su intimidad a través de adquirir habilidades personales. Así, se debe trabajar con el paciente para que llegue a vincular el "placer" a otras actividades como, por ejemplo, haciendo un deporte o con un hobby. También hay que analizar las consecuencias que ha tenido su adicción: ansiedad, lesiones físicas, rotura de pareja, pérdida del empleo... Y, sobre todo, se deben identificar los "detonantes" de esta conducta impulsiva hacia el sexo. Peraza detalla que los desencadenantes son múltiples: fracaso social, familia desestructurada, haber sido víctima de abusos sexuales de niños o padecer conductas obsesivas. La facultativa asegura que el consumo de drogas como la cocaína no es un detonante, si no que es un "asociado". "Es muy común que estos pacientes consuman drogas", explica. De hecho, aporta cifras. De los pacientes con adicción al sexo, entre un 25 y un 35% está enganchados a las drogas o al alcohol mientras que un 20% es comprador compulsivo y un 30% sufre depresión.
La teraupeta sexual, Maria Rigo, detalla que para trabajar el cambio de conducta que conlleve la extinción del deseo sexual compulsivo, primero se ejercita a nivel de pensamientos. Así, concreta, en la consulta se plantean al paciente diversas situaciones que debe decir cómo actuaría. Cuando ha dominado esta coyuntura a nivel mental, se lleva a cabo una exposición controlada con el psicólogo o con un familiar. Si el enfermo supera la prueba con éxito, explica Rigo, se le otorga un margen de confianza. De todas maneras, la psicóloga insiste que para tener éxito es esencial la voluntad del paciente. El sexo estará presente, por ello, debe ser el propio enfermo quien debe pedir ayudar si ve que pierde el control.
Joan Mir añade que se deben recuperar conductas saludables y potenciar la autodisciplina. "Hacer deporte es imprescindible", asegura. El tratamiento para tratar la adicción al sexo es complejo, por ello, disponer de un "coterapeuta" es muy importante. "Es un familiar o una persona cercana al enfermo que, por ejemplo, en el caso del cibersexo, controla las claves de acceso a determinadas páginas pornográficas", argumenta.
Curar una adicción sexual no entiende de plazos ni de edades. La clave, coinciden los tres expertos, reside en la voluntad del propio paciente. Es verdad que este trastorno afecta mucho más a los hombres. "El 80% de los enfermos son varones", afirma Peraza mientras que el doctor Mir remarca que el cibersexo es una patología emergente porque la tasa de adictos va incrementando.
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