08 de octubre de 2011
08.10.2011

La Audiencia condena a Becker a pagar casi 300.000 euros a su jardinero

La sentencia destaca que el extenista no ha querido comparecer para desmentir la deuda

08.10.2011 | 02:57
La finca Son Coll, propiedad de Becker.
La sección tercera de la Audiencia ha condenado al extenista alemán Boris Becker a pagar más de 275.000 euros al jardinero mallorquín que diseñó, y cuidó, el jardín de su mansión de Son Coll, en Artà. El tribunal declara probado que la deuda era de una empresa de Becker con el jardinero y resalta el hecho de que el famoso exdeportista no quiso comparecer en el pleito para aclarar quién adeudaba esa suma.
Los hechos se derivan del encargo que la empresa de Becker Goatbridge S.L. realizó hace unos años a Jardines de Alfabia S.L. para realizar un jardín en Son Coll y encargarse de su mantenimiento.
Jardines de Alfabia, defendida por Carlos Mata (Bufete Buades) presentó, a finales de diciembre de 2009, una factura a la empresa titular de la mansión, cuyo único socio es Boris Becker, de 315.000 euros. El exdeportista no abonó esa cantidad.
Según la demanda, Goatbridge admitió en un principio que adeudaba esa suma al jardinero y ofreció pagar un primer plazo de 80.000 euros y el resto el mes pasado. Posteriormente, Becker rechazó tener esa deuda y atribuyó al empresario inmobiliario Mattias Kühn el haber apalabrado los trabajos por su cuenta y riesgo y a espaldas de la propiedad. Los demandantes rechazaron esa versión y sostuvieron que fue el dueño de la finca quien contrató las tareas de jardinería.
Mattias Kühn había llegado con anterioridad a un acuerdo con el famoso tenista para intermediar en la venta de la posesión. El conocido empresario inmobiliario residente en Palma, y pareja de Norma Duval, acudió al juicio en calidad de testigo. Kühn negó haber efectuado el encargo y añadió que su papel en este caso se limitó a poner en contacto a Becker con la empresa.
Una primera sentencia, del juzgado de primera instancia 6 de Palma, dio por buena la versión del jardinero y del empresario inmobiliario.
La sociedad del antiguo tenista también alegó que Kühn se había comprometido a pagar los trabajos cuando vendiese Son Coll. La empresa demandada apuntó a la inmobiliaria como responsable del pago a otros proveedores. Ahora tampoco la Audiencia da crédito a esas afirmaciones y mantiene que, aunque Mattias Kühn hubiese hablado con los profesionales de la reforma del jardín nunca lo haría en su nombre y, en todo caso, sería en representación de Becker.

No ha querido declarar
El tribunal ha analizado los contratos entre Becker y Kühn y entre el extenista y la empresa de jardinería y ha llegado a la conclusión de que una cosa fue el encargo para la compraventa y otra la realización del jardín.
Los magistrados se inclinan por la versión de los demandantes y han comentado que Becker podía haber comparecido para explicar realmente quién contrató al jardinero.
El juzgado de primera instancia decretó el pasado marzo el embargo preventivo de la posesión de Son Moll, que cuenta con pistas de tenis y fue, durante meses, uno de los iconos de los catálogos de ventas de Kühn & Partner.
Becker tuvo hace años problemas con las autoridades urbanísticas por esta posesión, dado que se excedió en el volumen e hizo obras sin licencia y no legalizables.
El tenista explicó a principios de verano que el embargo judicial no iba a impedir que disfrutara de su casa mallorquina, junto a su familia.
Los demandantes reclaman una cantidad ligeramente superiora la estimada por el tribunal.

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