La conselleria de Salud ha cerrado de manera cautelar y temporal Nefdial, una clínica privada de diálisis en Inca, para investigar un posible brote de hepatitis C tras una infección padecida por dos pacientes de nacionalidad escocesa que se sometieron a este tratamiento en este centro privado el pasado mes de septiembre. En la actualidad, esta clínica privada atendía a veintitrés pacientes residentes en Mallorca a través de un concierto con el Servei de Salut.

No obstante, como informó la conselleria de Salud posteriormente, los análisis serológicos efectuados a 22 de estos pacientes para descartar o confirmar una infección de hepatitis C –de uno de ellos ya se sabía que tenía el virus con anterioridad– dieron negativos todos ellos.

Este hecho descartaría que estuviéramos ante un brote de esta enfermedad aunque el Servei de Salut señaló que se mantendrá el cierre temporal y cautelar del centro privado de Inca para completar toda la investigación epidemiológica que marca el protocolo médico en casos de estas características.

El Servei de Salut clausuró el centro ayer por la mañana y derivó a los 23 pacientes que el Ib-Salut tenía concertados con el centro privado al hospital comarcal de Inca y a la Policlínica Miramar. El resultado de las pruebas serológicas efectuadas tanto a los pacientes como a los empleados de Nefdial dieron negativas y se conocieron a primera hora de la tarde de ayer.

Hace dos días

La notificación de estos dos casos de contagio de hepatitis C en los dos pacientes de nacionalidad escocesa fue comunicada hace dos días por el Centro Nacional de Epidemiología a la dirección general de Salud Pública. El centro privado de Inca está autorizado para realizar este tipo de tratamientos de hemodiálisis desde el año 2004 por la dirección general de Evaluación y Acreditación del departamento autonómico de Salud.

El director general de Evaluación y Acreditación de la conselleria de Salud, Joan Llobera, explicó que a los dos pacientes de nacionalidad extranjera, que se sometieron hasta a seis sesiones de diálisis en el centro de Inca el pasado mes de septiembre, se les detectó la infección por hepatitis C en la última analítica a la que fueron sometidos.

No obstante, Llobera señaló que es bastante habitual que se den contagios entre los pacientes que se someten a este tipo de tratamientos que, recordó, pasan por la máquina de diálisis tres veces por semana en sesiones que se suelen alargar hasta unas cinco horas.

"Uno de cada cinco pacientes que se someten a diálisis acaban contagiándose con alguna de las modalidades de hepatitis. Hay que tener en cuenta que hay mucha gente que pasa por esos aparatos y hay que ser muy cuidadosos y prudentes con el manejo de la sangre y de las fístulas a través de las cuales se conectan a los pacientes con las máquinas", explicó Llobera.

El director general de Acreditación añadió que los filtros de las máquinas de diálisis son cambiados tras cada sesión y que los aparatos cuentan con un proceso integrado de autolimpieza de residuos que se hace para que en la siguiente sesión la máquina esté completamente esterilizada.

También reveló Llobera que es habitual en estos casos, pese a estas medidas de autolimpieza y cambio de filtros, que los pacientes que tengan una infección de algún tipo –hepatitis o incluso sida– suelan ser dializados en unas máquinas reservadas especialmente para ellos y en una habitación separada físicamente del resto de enfermos para extremar la seguridad.

Llobera recalcó que en este caso se ha actuado con exceso de celo, pero que por precaución se ha clausurado el centro de Inca. "También lo hemos hecho porque teníamos la capacidad de absorber a los pacientes derivados a este centro", admitió. El director general señaló que los pacientes escoceses podrían haberse contagiado en cualquier otro lugar pero que hay que seguir el protocolo de seguridad fijado para estos casos.