Además de ser el encargado de fiscalizar la ejecución del desdoblamiento de la carretera de Manacor, Francisco Orejudo es uno de los dirigentes en España de la asociación Pachi Tanglang, que promueve el estudio y la práctica de las artes marciales y filosofías chinas. Anticorrupción le acusa de haberse prevalecido de su cargo para conseguir que empresas vinculadas a la obra de la carretera le construyeran un centro de meditación en una finca suya de Búger.