"La cocaína vale hoy lo mismo que hace diez años", relata un agente acostumbrado a perseguir el menudeo, que arrima el ascua a su sardina y atribuye el estancamiento del mercado del vicio ilegal a la actividad policial. Menos triunfalistas son quienes regentan negocios legales en la noche palmesana, que aseguran que "el personal estira más las copas, los porros y todo lo demás".