Al contrario que los sindicatos de la mesa sectorial de la Sanidad, que lo ven todo negro y han pedido un retraso en la mudanza a Son Espases, y los jefes de buena parte de los servicios médicos de Son Dureta, que están preocupados por si las consultas a las que se van a trasladar en breve cuentan con toda la infraestructura necesaria para dar una atención adecuada a sus enfermos, un grupo de profesionales del Ib-Salut niegan que se esté haciendo un cambio precipitado: "¿Precipitado? No lo creo. Llevamos más de un año preparando casi exclusivamente hasta el último detalle del traslado", responden al unísono y sin fisuras.

Estos profesionales lamentan además que se ponga en duda la labor realizada y las muchas horas de desvelo que ha conllevado esta planificación. Se trata de Mercedes Vacas, directora de enfermería de Son Dureta; Xavier Molina, cirujano general digestivo reciclado para coordinar el grupo informático y lidiar con la compañera de baile más fea y patosa, el unánimente denostado programa Millennium; Mónica Guillot, oncóloga y coordinadora de calidad hospitalaria que en estos últimos meses ha participado en el grupo de seguridad en el traslado de los pacientes y Mariona Marrugat, enfermera que ejerce de supervisora de medicina preventiva.

"El equipo encargado de preparar el traslado hasta el último detalle está formado por unas 250 personas distribuidas en 23 grupos específicos y otros doce transversales que se encargan de coordinar a los primeros", explica Vacas, que recalca una clara premisa que ha sido el eje de todo su trabajo: "Nos quedan tres semanas hasta la llegada de los primeros enfermos. Y si la monitorización no supera todos los controles, nadie entrará a quirófano", afirma contundente.

Millennium, la bestia negra. Para Xavier Molina no es para tanto. "Hoy (por ayer) ya permite hacer cosas que ayer no se podían. Como por ejemplo ver una imagen de una prueba diagnóstica. Tiene unas posibilidades enormes y cuando los facultativos y las enfermeras lo sepan usar bien ya no podrán prescindir de él".

Pese a que admite que el programa se comenzó a usar en los viejos ordenadores de Son Dureta desde el pasado quince de octubre, defiende que la formación dada a sus futuros usuarios ha sido la adecuada. "Se han impartido cursos desde los meses de julio y agosto, por grupos y en varias sesiones, incluso on-line", le apoya la doctora Guillot.

"Es un programa muy completo y complejo", admite Molina, que revela que "le estamos quitando cosas y lo hemos adaptado a Son Dureta. Cuando funcione al cien por cien será espectacular, nada que ver con los programas implantados en los hospitales de Inca, Manacor y Son Llàtzer".

Todas las historias médicas en papel han sido volcadas al nuevo programa, añade Molina, que calcula que en seis meses o un año a lo sumo el personal sanitario ya dominará todos los entresijos del programa.

Sobre las críticas de enfermería de tener que mirar la medicación prescrita por el facultativo a través de este programa, operación que dicen que les está ocasionando numerosos inconvenientes, Vacas admite que ahora puede ser engorroso, pero que todo cambiará en Son Espases: "Allí se dispondrá de más ordenadores e incluso los carritos de medicación llevarán un portátil adosado en el que figurará qué medicación hay que suministrar a cada paciente de cada habitación. Y también habrá pantallas en cada cama". Porque, como revela la directora de enfermería, el 80% del mobiliario de Son espases será nuevo y en cuanto a los nuevos aparatos, el cien por cien. La enfermera Marrugat supervisará la tercera, cuarta y quinta limpieza y el definitivo control medioambiental a los que se someterán todas las zonas de alto riesgo del hospital.

Ahora la batalla con los trabajadores se centra en los nuevos turnos. Unos horarios que es necesario cambiar porque las unidades de hospitalización crecen en número de camas y habrá que redistribuir el personal de enfermería y de auxiliares que habrán de atender a los pacientes que disfruten de las nuevas habitaciones de Son Espases. La mitad de ellas individuales, no hay que olvidarlo. Y con televisiones que permitirán acceder a internet.