El éxito de la visita realizada por el líder libio Muammar El Gadafi a España permite albergar grandes esperanzas de que las empresas mallorquinas puedan entrar en su país para realizar importantes inversiones, sobre todo en el campo turístico.

Así lo creen los directivos de la Cámara de Comercio, cuyo presidente, Joan Gual, observa que "Libia está entrando en la órbita de los países estables, que es el requisito que requieren los capitales para invertir". Gual dijo ayer que "hay que tener visión a largo plazo y, en este sentido, entiendo que Libia es un país con futuro".

El proyecto no es nuevo, ya que la Cámara, anticipándose a lo que sería la normalización actual de relaciones de Libia con los países occidentales, realizó visitas de prospección hace unos años. Acudieron representantes de grandes cadenas hoteleras isleñas, acompañados por el director del área exterior de la Cámara, Miguel Beltrán, y el consultor Antoni Munar, que en esa época era el vicepresidente ejecutivo de la Federación Hotelera de Mallorca.

Visita en marzo

Miguel Beltrán y Antoni Munar siguen pensando que el país magrebí tiene grandes posibilidades para los inversores mallorquines. Beltrán señaló ayer que "ya han estado dos grandes empresas isleñas, pero guardan un total hermetismo sobre sus gestiones, como es lógico. Dentro de poco tiempo, posiblemente en marzo, realizaremos otro viaje de prospección y esperamos que antes venga incluso un ministro del gobierno de Gadafi para hablarnos de las perspectivas existentes. De todas formas, creemos que las posibilidades son muy buenas".

El próximo mes ya podrían acudir algunos empresarios con motivo de la celebración de una exposición de calzado, y también Beltrán hablará con el Instituto de Comercio Exterior español (Icex) para una colaboración conjunta en este campo.

"Estamos preparados para invertir en Libia, aunque debemos tener concreciones en materia de seguridad jurídica", dijo Beltrán. El ejecutivo de la Cámara de Comercio espera que la instalación de hoteles en la costa no sea vea enturbiada por problemas de índole moral con las turistas europeas, ya que Libia es una nación musulmana y, aunque bastante liberal, podrían plantearse problemas religiosos.