Los 1.200 militantes que ayer acudieron a la cena mitin del PSOE balear disfrutaron más con el espectáculo de lentejuelas sobre el escenario que con los discursos de sus dirigentes, al menos si hay que atender a los aplausos. La mayor ovación al ministro Joan Clos se produjo cuando pronunció las palabras "muchas gracias por atenderme", a modo de despedida, tras una larga y a veces confusa disertación sobre los logros de Zapatero. En su descargo hay que señalar que se trasladó a Palma nada más llegar de su viaje a la India. Quizá por eso los dirigentes locales lograron animar más a la concurrencia. "Ni el dinero, ni el poder ni los poderosos nos van a cambiar", afirmó con convicción una Aina Calvo, que levantó aplausos con sus promesas como la de un tranvía que "dará un vuelco a esta ciudad", antes de pedir "más tiempo" para hacer las cosas bien. Francina Armengol también mantuvo el ritmo asegurando que en esta legislatura los socialistas harán "historia" en Balears, sin olvidar un emocionado recuerdo al recientemente fallecido Josep Moll. Antich tomó el relevo recordando la "herencia del PP que no ha sido ningún regalo, con cosas como un metro que parece el Guadalquivir y obras monumentales licitadas y contratadas de manera irregular".

En las mesas, repartidos, distintos cargos socialistas de Mallorca, mientras que en la principal un discreto Joan Mesquida, director general de la Policía y la Guardia Civil, era recibido con un fuerte aplauso, acompañado por el delegado del Gobierno, Ramón Socías, y el secretario de organización del PSOE, Miquel Mestre, además de Clos, Antich, Armengol y Calvo. Entre los asistentes, los consellers Mercé Amer, Barbara Galmes y Albert Moragues, así como ex consellers como Aina Salom.