Un hipotético desencuentro en Palma, con un acuerdo de las fuerzas progresistas en el Govern y el Consell que haga que Nadal se vote como alcalde a sí mismo, es como si UM pactara con el PP. Catalina Cirer sería alcaldesa en minoría, propiciando de esta forma que el PP no fuera desalojado de todas las instituciones.

En estas circunstancias, sería muy difícil explicar por qué habría sido posible un pacto más o menos proporcional a la representación obtenida en las urnas por cada partido en el Consell y en el Govern y no lo ha sido en Cort. Se podría aducir que Nadal ya lo advirtió en campaña. Pero también es verdad que Calvo podría ser alcaldesa manteniendo Nadal su promesa de no participar en el gobierno si él no es alcalde. Claro que, en este último supuesto, sí que haría falta el acuerdo previo: Nadal debería votar la investidura como alcaldesa de la candidata socialista. Una solución distinta que no pase por el pacto con el PSOE y el Bloc, supone necesariamente un nuevo acuerdo, explícito o no, de UM con el PP.