"Programa, programa y programa". Con esta frase resumía el miércoles el líder del PP balear, Jaume Matas, la estrategia con la que afrontará las negociaciones con UM para conservar el poder en las principales instituciones de Balears -Govern, Consell de Mallorca y Cort- tras la pérdida de la mayoría absoluta en las elecciones del pasado día 27. Una semana antes el secretario general del PSOE balear, Francesc Antich, repetía la misma idea, es decir, negociar en base a programas. UM, el pasado sábado, colocaba también el escenario de las conversaciones en el terreno de los contenidos. Así, al menos en lo que se refiere a las declaraciones públicas, todos intentan dejar a un lado la imagen de un mercadeo de cargos para hacerse con los favores del partido que tiene la llave de la gobernabilidad. Sin embargo, admitiendo que lo primero que se ponga sobre la mesa sea la posibilidad de acuerdos programáticos con acciones a impulsar durante la legislatura, estos se reflejarán en el reparto del poder que se acuerde. Tanto en el seno del PP como en el del PSOE se barajan como asumibles y prácticamente inevitables la cesión a UM del Consell, junto a cargos como la presidencia del Parlament o de la Autoridad Portuaria.

En lo que se refiere a ofertas de cargos, el PP en principio sería el más dispuesto a a llegar más lejos ya que se juega el todo o el nada. En la reunión que celebró el miércoles la junta directiva del partido, los populares le dieron a Matas carta blanca para negociar sin marcarle unos límites concretos, aunque según relataron asistentes al encuentro la única guía era que no se saliera del marco de la dignidad. Cuando Matas preguntó qué entendían por dignidad no obtuvo una respuesta clara. Los dirigentes del partido dejaron todo en sus manos y bajo su criterio.

No obstante, en el partido se da por hecho que los populares ven como un coste asumible y casi inevitable ceder el gobierno del Consell, en esta ocasión íntegramente, es decir, incluyendo los servicios sociales que estos últimos cuatro años ha gestionado el PP a través de s´Institut. Matas también intentaría, según las mismas fuentes, salvar el ayuntamiento de Palma, ya sea con Catalina Cirer gobernando en minoría o incluso ofreciendo un acuerdo por el que el candidato de UM, Miquel Nadal, y Cirer se repartieran la legislatura ostentando el cargo de alcalde dos años cada uno. La junta territorial del PP de Palma se reunió ayer para analizar los resultados electorales.

Sin embargo, ahora mismo, los populares insisten en que todo está por negociar y que, lo primero, es detectar si por parte de UM existe voluntad real de negociar con el PP. Los primeros contactos entre Matas y la líder de UM, Maria Antònia Munar, servirán al líder popular para calibrar las posibilidades con UM antes de plantearle ofertas concretas. La tesis de Matas de que los dos partidos están más cerca ideológicamente, lo que facilitaría un acuerdo, fue ayer rechazada por Bartomeu Vicens, dirigente de UM. "Tenemos muchas coincidencias con el PP y muchas coincidencias con el PSOE. Además, aunque lo prioritario es hablar de contenidos que sustenten un acuerdo, también se tiene en cuenta en una negociación de este tipo cuestiones como el talante, la disposición de cada uno o la eficacia", declaró.

La posibilidad de gobiernos de coalición sería para el PP una de las mejores situaciones. El PSOE ya ha anunciado que este será su objetivo, es decir, implicar tanto a UM como al Bloc en gobiernos liderados por socialistas. Otra cuestión es que UM esté dispuesta a aceptar. Desde el partido que lidera Maria Antònia Munar se asegura que los planteamientos que los socialistas les han hecho llegar carecen por el momento de concreciones y sin avances significativos. Así, el PSOE no ha especificado cómo se plasmaría la participación en esos gobiernos.

Los socialistas tampoco han puesto formalmente sobre la mesa la cesión del Consell y dejar cargos como la presidencia del Parlament o la Autoridad Portuaria en manos de UM. Lo que sí tienen claro es que en el paquete de negociaciones no se incluye ni la presidencia del Govern ni la alcaldía de Palma, por lo que se da por hecho que aceptarían en último extremo que UM presidiera la institución insular, aunque no en solitario.

Por ahora, las negociaciones se mantienen en un estadio de tanteo, mientras UM espera las ofertas que se le planteen sin pedir por adelantado nada. "No pedimos ningún cargo", sostuvo el sábado Maria Antònia Munar. Corresponde a PP y PSOE ofrecerlos.