Riera advirtió en el pleno de los peligros que supone el que, desde hace ya algunos años, las medusas invadan las costas mediterráneas, produciendo molestias por picaduras y trastornos y provocando incluso que las autoridades desaconsejen nadar en algunas zonas del mar.

"Esta plaga no es mas que un síntoma del desequilibrio que sufre nuestro ecosistema", señaló Riera, que indicó que "el abuso de determinadas prácticas de pesca está provocando la desaparición de especies como el atún rojo, que compite con las medusas por la ingestión de zooplancton, o como las tortugas bobas, que son sus depredadores naturales".

El recalentamiento de las aguas costeras, consecuencia del cambio climático, y a su mayor salinidad, por el menor aporte de agua dulce a causa de la sequía, contribuyen también a esta sobreabundancia de medusas. Por ello es necesario, según los expertos, afrontar el problema de manera inmediata, sino cada año irá en aumento.

"El Gobierno está poniendo en marcha estudios y planes de actuación", señaló, para detallar a continuación que el Ministerio de Medio Ambiente contará este año con la colaboración de voluntarios (pescadores, buceadores, deportistas de vela) para detectar bancos de medusas a alta mar y evitar su aproximación a las playas. Estas actuaciones es llevaran a cabo en varias Comunidades Autónomas, entre ellas, Baleares.

"Se trata de un problema medioambiental que afecta no sólo a España, sino también a todos los Estados ribereños, y que requiere un tratamiento comunitario", aseveró. Riera señaló que el Consejo aprobará la semana próxima un plan de gestión para el atún rojo, un primer paso para atajar esta sobreabundancia de medusas en las playas.

Sin embargo, admitió que este problema podría tener repercusiones muy negativas para la industria turística en toda la cuenca mediterránea, por lo que el Parlamento europeo y las demás instituciones comunitarias deberían prestarle una especial atención.