Según explicó en rueda de prensa hoy la coordinadora de este servicio, Saloua Bennouna, este servicio actúa como un puente entre los profesionales sanitarios y los pacientes de otras culturas. "Cuando una persona desesperada por una enfermedad consigue expresar su dolor en su propia lengua es una situación emocionante", dijo.

En la comparecencia también estuvieron presentes el director de Inmigración, Juan Manuel Gómez, y el responsable del área de Planificación y Financiación de la Conselleria de Salud y Consumo, Josep Corcoll, quienes argumentaron la necesidad de impulsar este servicio por el gran peso de la población extranjera en Baleares, en torno al 18 por ciento de total.

El objetivo de los mediadores es mejorar la calidad de la atención sanitaria de los inmigrantes que residen en el archipiélago, favorecer su integración y promover la adopción de hábitos saludables, garantizando además la igualdad de todos los usuarios del sistema sanitario balear.

La consellera de Salud y Consumo, Aina Castillo, y la consellera de Inmigración y Cooperación, Encarnación Pastor, firmaron el pasado mes de noviembre el convenio de colaboración mediante el cual se incluyen estos siete mediadores, que se suman a los diez que ya venían trabajando en los hospitales públicos de las islas .

El convenio, cuyo importe asciende a 753.472 millones de euros, estará vigente hasta finales de 2007 y se renovará anualmente. Una comisión mixta de seguimiento que evaluará semestralmente el funcionamiento del servicio y elaborará un informe anual en el que, si procede, reflejará la necesidad de ampliar el número de mediadores, ya que, según confirmó Bennouna, hay mucha demanda.

Los siete mediadores se encuentran distribuidos por el archipiélago en base al número de tarjetas sanitarias de personas extranjeras adscritas a cada centro. Tres mediadores en Palma (centros de salud de Pere Garau, Son Gotleu y Casa del Mar), dos en la Part Forana (Inca y Manacor), uno en el área de Menorca y otro para Ibiza y Formentera. Además, la formación específica de cada mediador responde a las peculiaridades de la población a la que debe atender.

En la cartera de servicios que ofrecen estos profesionales de la integración figura el apoyo al personal sanitario para entenderse con los pacientes y saber respetar sus características culturales o religiosas, el asesoramiento a la población inmigrante de sus derecho y deberes con respecto al sistema público de salud, la incorporación de las mujeres embarazadas y de los niños y recién nacidos a los programas específicos de seguimiento, entre otras funciones.

La Conselleria de Inmigración y Cooperación se encarga de ofrecer formación continuada a los mediadores culturales, mientras que, por su parte, el Servicio de Salud edita el material divulgativo y el resto de documentación relativa al proyecto.

Hasta este momento, los mediadores culturales trabajaban en hospitales públicos; cuatro en Son Dureta, tres en Son LLàtzer y tres en el hospital de Manacor. A partir de ahora, la nueva incorporación contempla la ampliación del servicio en siete plazas más; cinco destinadas a la Atención Primaria de Mallorca, una al Àrea de Salut de Ibiza y Formentera y otra en el Àrea de Salud de Menorca, alcanzando la cifra global de 17 mediadores culturales.