Es curioso comprobar como la totalidad de pateras llegadas a Mallorca desde Argelia lo han hecho aprovechando la calma de la luna llena. Los expertos pescadores mallorquines aseguran que el mar cuando hay luna llena es como una carretera.

Para el contrabando también se esperaba pacientemente el cambio de luna esperando la calma que permitía una plácida travesía. Asimismo, algunos de los combates más sangrientos entre corsarios mallorquines y piratas argelinos se hicieron en luna llena, especialmente de marzo a junio, aprovechando la calma mediterránea.