Como ocurrió con las otras barcas, el Gobierno central sospecha que los inmigrantes sin papeles se aventuraron desde el puerto argelino de Dellys, situado a 260 kilómetros de la costa balear.

Dellys se emplaza a casi un centenar de kilómetros de la capital del país y su principal atractivo radica en las playas vírgenes, un barrio antiguo atestado de modestas casas encaladas y unas profundas cuevas. Mientras los escasos turistas disfrutan con estos embrujos, sus cerca de 40.000 habitantes soportan carreteras desvencijadas, asiduos cortes de luz y un paro galopante.

La ruinosa actividad pesquera ha sido arrinconada en favor del tráfico de viejas embarcaciones con rumbo al litoral español. "Se pueden contar con los dedos de una sola mano los pescadores que se alimentan del mar gracias a naves sólidas. En el puerto no hay ni grúa ni taller de reparación de redes y cordajes", relata un articulista argelino.

Los inmigrantes han aprendido a navegar en cuarto creciente, cuando en el cielo casi despunta la luna llena. Así ha acontecido con la barquichuela de Cala Figuereta y con las otras cuatro detectadas en Balears. Durante esa semana la calma invade las aguas y la travesía se cubre en un tiempo máximo de 33 horas, según indican fuentes oficiales de la Delegación del Gobierno.

Los jóvenes no cruzan el mar a lomos de una patera, sino en embarcaciones semirrígidas, en pesqueros robados o adquiridos a su propietario y, en algún caso, en un barco que iba a ser desguazado y al que le colocan un motor para que pueda avanzar sobre las olas.

Con motivo de la cuarta llegada de inmigrantes, a finales del pasado mes de abril, el representante e la comunidad argelina en Balears, Noureddine Belmeddah, advirtió de que los desembarcos no responden a decisiones aisladas. Los jóvenes padecen desempleo y "quieren dar un giro a su vida ya", argumenta. "Con treinta años, no pueden esperar más tiempo", enfatiza.

400 intentos

Los sociólogos coinciden en que la emigración clandestina desde Argelia es un fenómeno que está adquiriendo proporciones trágicas. La epidemia se extiende tanto a jóvenes marginales como a los más acomodados, aunque los primeros son legión. A falta de estadísticas concretas, se calcula que cada trimestre se producen 400 intentos colectivos de cruzar la frontera de manera irregular, de los que la gran mayoría son abortados por la Marina Nacional, la gendarmería o la policía.

El acuerdo bilateral de 2002 sobre circulación de personas permite a España devolver a los argelinos -el 80% lo son-, pero con dos condiciones: repatriarlos en el transbordador que enlaza Alicante con Orán y no entregar a más de ocho de golpe. El Gobierno español subraya la colaboración de las autoridades de Argel, una circunstancia que no se repite con las de otros países africanos.