La Audiencia ha condenado a la promotora a abonar las facturas pagadas por Dieter Wedel a pintores, jardineros y empresas de limpieza, que tuvieron que acudir varias veces a su mansión para arreglar los daños causados por la acumulación de polvo de las obras. La empresa no tendrá que pagar la factura de un hotel de lujo de la isla, donde Wedel dijo haber refugiado para huir del ruido de los obreros.