Juan Carlos Alía, el director de Ibatur destituido a raíz de que la expedición de Matas cargara a las arcas públicas los gastos en el club de alterne moscovita Rasputín, rellenó de su puño y letra los datos que aparecen en la factura del guía-intérprete del grupo. Así se desprende de un peritaje caligráfico efectuado por José Vincenti, y que establece la identidad de "gestos gráficos" con otros manuscritos del experto turístico relativos al mismo viaje.

Con respecto a la teórica firma del intérprete-Andrey Iliakov- que aparece en el documento, el peritaje destaca en sus conclusiones que "carece de espontaneidad y muestra irregularidades". Esta factura fue utilizada por Alía para recuperar los mil euros que, según él mismo, habría pagado al profesional ruso por menos de tres días de trabajo. Esta suma triplica un salario mensual moscovita, y ha provocado estupor entre los conocedores de la economía rusa, así como entre profesionales de la traducción que operan en ese mercado.

La factura que justifica en principio la labor del guía-intérprete está fechada "En Moscú", el último día del viaje. Sin embargo, en la documentación presentada ante el Parlament por el conseller Joan Flaquer, se halla enmarcada por el escudo y anagrama del Govern, el membrete del Ibatur, y todas las direcciones de este Instituto. Se ignora si Alía llevaba en su viaje hojas en blanco, para acoplar los gastos sucesivos. Es el único de los datos presentados ante la Cámara que ofrece esta peculiaridad. En todos los restantes, las señas corresponden al emisor de la factura.

En principio, Alía habría rellenado a mano la cifra de 1.000E, correspondiente a la cantidad pagada, así como el DNI (sic) del intérprete. Pese a que ambos se hallaban supuestamente en Moscú, el emisor de la factura no se ocupó de tramitarla. Según las conclusiones de Vincenti, perito acreditado ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears, "el gesto gráfico que llenó la cantidad marcada de 1.000 euros, en números y letras, más la numeración del DNI, corresponde al mismo gesto gráfico de la persona que escribió el conjunto numérico y el texto adjunto del otro documento". El peritaje habla de una coincidencia "categórica". El texto utilizado para el cotejo es la suma final abonada por el ex director de Ibatur en el hotel Kempinski, donde constan su nombre, caligrafía y rúbrica.

En cuanto al garabato que ha servido como firma para cargar los mil euros a las arcas públicas, el peritaje establece que "está realizada en muchos tiempos, con un exceso de retoques y retomas", a parte de la falta de espontaneidad y las irregularidades ya mencionadas. Se trata, según Vincenti, "de una ejecución no común".

La autentificación de la autoría de la firma se vería facilitada si se

dispusiera de una signatura original del guía Iliakov, para establecer la comparación entre ambas. En la presentada oficialmente, no se observan caracteres cirílicos. Otra técnica a disposición de los expertos es la cromatografía de tinta, que permitiría estimar otras igualdades de trazo o la utilización de un mismo bolígrafo. Para ello sería preciso recurrir al original, que se conserva en la conselleria de Flaquer. Al igual que ocurre con la restante documentación del viaje -incluidas las facturas de alterne y descorche-, ha sido visada por un jefe de sección.