"Este mes de julio es el peor de los últimos 25 años", dijo ayer el presidente de la asociación hotelera de la Playa de Palma, Jordi Cabrer, que ayer se mostró "preocupado" por la situación y ofreció los últimos datos de ocupación, que revelan la difícil temporada alta que están viviendo los establecimientos de la zona.

La encuesta realizada por la asociación hotelera indica que durante estos primeros quince días de julio la ocupación es del 77,61 por ciento, un punto y medio menos que el año pasado, pero si se comparan estas cifras con las de los años 2001 y 2002 se observará la fuerte caída registrada: en 2001 se situaba en el 93,68 por ciento y en 2002 era de un 81 por ciento.

El mes de junio ha resultado ser notablemente superior al año pasado, puesto que se ha registrado casi un 81 por ciento de ocupación, cinco puntos más que el año pasado. En 2002 la ocupación de junio fue del 74,5 por ciento y en 2001 del 88 por ciento, por lo que la ocupación de este año muestra una clara mejoría.

La encuesta realizada por la patronal hotelera muestra el fuerte peso que tiene el turismo alemán en la zona, con un 48 por ciento del total, siguiendo en importancia el español, con un 18 por ciento. Sin embargo, hay notables diferencias por zonas: los polos opuestos los constituyen Can Pastilla, por un lado, y la zona que se sitúa entre el Riu Centre y el Kontiki. En Can Pastilla, y tal como se aprecia en los gráficos, hay un gran equilibrio entre las nacionalidades, mientras que en la otra hay una preponderancia exagerada del mercado alemán, que representa el 68 por ciento del total.

Jordi Cabrer dijo que a pesar de la mala cifra que muestra la encuesta, "desde el 21 de julio y hasta mediados de agosto será difícil encontrar una cama libre". Admite que podría registrarse algún caso de overbooking, pero esporádico, y para prevenir problemas la asociación mantendrá un registro de habitaciones libres para ofrecerlas a los hoteleros con problemas de exceso de ocupación.

Sin embargo, el hotelero advirtió que pese a esta subida de la ocupación, "se está notando un bajo gasto turístico, debido al escaso poder adquisitivo de los visitantes". Cabrer dijo que la gente pasea mucho y ni siquiera participa en los espectáculos de animación que se organizan en los hoteles, y señaló que "las agencias de alquiler de coches lanzan ofertas y comercios y restauradores venden muy poco". Para septiembre está vendido sólo el 35 por ciento de las camas, pero confía en mejorar estas cifras y tener un mes aceptable.