-¿Cómo ha visto la asamblea?

-Muy positiva. Después de un ciclo de 17 años que ahora cerramos, se inicia un futuro abierto hacia la renovación profunda.

-¿Por qué el PSM ha ido a menos en los últimos años?

-El contexto no ha sido fácil. Ha habido un cambio generacional, una presión demográfica fuerte y, evidentemente, decisiones tomadas en su momento que fueron equivocadas y han contribuido a desdibujar la imagen del PSM.

-¿Seguirá siendo morrista?

-No soy oficialista. Hay que abandonar totalmente las etiquetas, no las sensibilidades.

-¿Los renovadores han quedado laminados?

-De ninguna manera. Renovadores somos todos y todos hemos ganado.

-¿Comparte con Morro que los renovadores son un 'lobby' que busca poder?

-La figura del lobby es legítima en la sociedad. Responde a gente que llega a puntos de coincidencia y se organiza para llevarlos adelante. Cuando más se visualice, más legítimo me parece. No tiene que dar miedo.

-¿Ahora qué toca?

-Trabajar mucho para adaptarnos a una sociedad que cambia vertiginosamente. No bastarán dos días de debate cerrado en un teatro, será importante el debate con todos.

-¿Le preocupa la creciente competencia nacionalista?

-Estoy preocupada, pero no obsesionada. Lo importante y compartido por todos es acabar con la hegemonía bipartidista, españolista y conservadora. Ese es el rival.

-¿Estamos ante la futura secretaria general del PSM?

-No entra en mis planes.