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Bon Vent, una cena de verano con sabor local en Platja de Palma

Pa amb oli, llonguets y mesas frente al Mediterráneo en un restaurante familiar que mantiene viva la cara más local de la zona.

Bon Vent, una cena de verano con sabor local en Platja de Palma

Ana Martínez

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Hoteles grandes, pequeños y medianos, bicicletas para uno, para dos, para cuatro, terrazas que sirven paella de noche, pieles del color del salmón enfurecido, olor a crema solar, la playa a escasos metros y ese constante ir y venir de visitantes que, durante los meses de verano, transforma por completo el paisaje. Aunque en ocasiones cueste verlo entre tanta extravagancia, Platja de Palma aún conserva algunos lugares que forman parte de la vida cotidiana de quienes viven en la isla.

Uno de ellos es Bon Vent, un restaurante familiar situado en primera línea de mar que ha encontrado en el pa amb oli y el llonguet uno de los principales argumentos de su carta y que, además, permite disfrutar de uno de los platos más reconocibles de la cocina mallorquina con los pies prácticamente en la arena.

La familia Segura abrió sus puertas en junio de 2014. Las mesas se asoman al paseo y al mar, en un espacio por el que pasa una clientela inevitablemente diversa, como corresponde a esta zona de Palma: vecinos que conocen el establecimiento desde hace años, residentes de otras partes de la isla y visitantes que se encuentran con él durante sus vacaciones.

El funcionamiento de las mesas también tiene sus particularidades. Bon Vent trabaja por estricto orden de llegada, a la vieja usanza. Una pizarra y una lista llena de nombres por lo que, las noches con mayor afluencia, puede ser necesario esperar hasta que quede alguna disponible.

Cenar un pa amb oli en una noche de verano, frente al mar y mientras cambia la luz sobre el Mediterráneo es uno de esos planes sencillos que no necesitan demasiada explicación.

Los nachos, para empezar

Una de las opciones más demandadas de la carta, pensada para compartir, son los Nachos Bonventeros, un entrante generoso pensado para poner en el centro de la mesa y picar mientras llegan el resto de platos.

Bien de queso, bien de guacamole, un poco de trampó para seguir reivindicando lo nuestro y el toque secreto: sobrasada y miel.

Del pa amb oli clásico a combinaciones menos habituales

El verdadero hilo conductor de la propuesta, sin embargo, sigue siendo el pa amb oli o el llonguet, que en Bon Vent aparece en distintas versiones, desde combinaciones muy reconocibles hasta otras que incorporan ingredientes menos habituales. Entre todas las opciones, yo no me iría sin probar dos de ellas:

El de trampó, queso y camaiot y el de rúcula, jamón serrano y queso de cabra.

En una Platja de Palma acostumbrada a cambiar de ritmo, aspecto y público con la llegada de cada temporada turística, encontrar establecimientos familiares que mantienen cierta continuidad nos hacen recuperar la fe. En la isla, en nosotros. Bon Vent convive inevitablemente con el carácter turístico de la zona, pero al mismo tiempo conserva una propuesta a la medida de los locales.

No hace falta presentarlo como un reducto escondido entre hoteles y turistas. Está a la vista de todos, frente al Mediterráneo, y quizá precisamente por eso funciona como recordatorio de que Platja de Palma no pertenece a una única mirada. De que también puede seguir siendo escenario de planes tan sencillos y reconocibles como una cena de verano, una cerveza fría y un pa amb oli junto al mar.

¿Acaso hay algo mejor?

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