Can Punyetes, tres décadas de cocina popular en el Port d’Alcudia
Historia, tradición y cocina casera se dan la mano en uno de los restaurantes más emblemáticos del Port d'Alcúdia.

Can Punyetes, tres décadas de cocina popular en el Port d’Alcudia
A pocos pasos del Club Nàutic y del paseo marítimo del Port d'Alcúdia, en una tranquila calle peatonal del casco antiguo, Can Punyetes lleva décadas siendo uno de esos restaurantes donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Un lugar donde las tapas, el producto y el ambiente familiar han convertido una antigua construcción vinculada al mar en un referente para residentes y visitantes.
El edificio que hoy ocupa el restaurante guarda una historia estrechamente ligada a la evolución del puerto. Construido hace cerca de ochenta años y propiedad de la familia Bennàsar Siquier, albergó durante los años cincuenta un taller de construcción naval dirigido por el mestre d'aixa Pedro Bennàsar. Con el traslado del astillero, el espacio fue adaptándose a los nuevos tiempos y acogió desde una barbería hasta un taller de pintura artística, un taller mecánico o un almacén de máquinas recreativas, antes de que el auge turístico de finales de los años setenta lo transformara definitivamente en un espacio dedicado a la hostelería.
Fue en 1995 cuando Víctor y Paco asumieron la dirección de Can Punyetes, después de quince años formándose y trabajando en distintos establecimientos de restauración. Desde entonces han construido un proyecto basado en una idea sencilla: ofrecer cocina mediterránea y andaluza, en homenaje a sus raíces, elaborada íntegramente en casa, con recetas tradicionales, producto de calidad y un servicio cercano que ha fidelizado a varias generaciones de clientes.
Con el paso de los años, aquel pequeño bar fue creciendo hasta convertirse en el restaurante que es hoy, manteniendo intacta una filosofía donde la constancia, la cocina sin artificios y el trato familiar siguen siendo los principales ingredientes. Buena parte de ese éxito también se explica por la estabilidad de un equipo que lleva muchos años compartiendo el día a día del establecimiento.
La carta refleja precisamente esa manera de entender la restauración. Entre los imprescindibles destaca el pulpo, uno de los platos más solicitados por quienes regresan una y otra vez al restaurante. También sobresale la fritura de pescado, perfecta para compartir, la original sepia con sobrasada, que combina dos sabores profundamente mediterráneos con un marcado carácter mallorquín, y una selección de mariscos donde las navajas ocupan un lugar destacado por su frescura y sencillez.
Can Punyetes continúa demostrando que no hacen falta grandes artificios para convertirse en un clásico. Basta con una cocina honesta, recetas bien ejecutadas y la capacidad de hacer que cada cliente se sienta como en casa. Una combinación que, alrededor de treinta años después de la llegada de Víctor y Paco al frente del restaurante, sigue llenando sus mesas temporada tras temporada.
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