Lo exótico
Los Iannini, el apellido más sabroso de Cala Major
De Maratea a Mallorca: 90 años de oficio heladero que han conquistado al barrio entero

Matteo, Luca, Titina y Lorenzo en su heladería, Los Iannini, en Cala Major. / Archivo de Los Iannini
En Cala Major, Iannini se ha convertido en una especie de apellido ilustre. Lo pronuncian los vecinos como quien nombra a una familia de toda la vida, como si en lugar de encontrar su origen en Maratea lo hicieran en ese barrio palmesano con vistas al mar. Luca, Lorenzo, Matteo y Titina han conquistado el paladar de sus vecinos a base de helados artesanales y un carisma ante el que es difícil no caer rendido. Nunca un barrio se enamoró a semejante velocidad. De ellos y de sus productos. Cada helado que sirven es un billete de ida a Maratea, el pueblo del sur de Italia del que son originarios.
Lo primero que delata a un Iannini es la cremosidad. Esa mantecatura brillante y densa de los helados de verdad. Una textura honesta que se deshace despacio y deja el sabor limpio. Las bases de sus gelati y sorbetti se elaboran sin productos artificiales, con materias primas elegidas una a una. Ingredientes naturales y de primerísima calidad para conseguir unos helados memorables.
"Estamos obsesionados por el sabor", admiten sin pudor—. De ahí su lema: "es mejor un helado fresco del momento que fresco del día". Por eso producen a diario, persiguiendo el sabor de la infancia servido en un vasito.
Su historia arranca en 1936, cuando el abuelo Biagio, formado en la prestigiosa Pastelería Pantaleone de Salerno, funda en Maratea la firma "Iannini Biagio" y se dedica a endulzar al sur de Italia. A su muerte, mamá Maddalena guarda las recetas como un tesoro, y será su hijo Lorenzo —con el apoyo de su mujer, Titina— quien las herede y levante en Maratea la "Antica Pasticceria Iannini".
Desde la Toscana, en los noventa, los hijos de Lorenzo, Luca y Matteo, afinan el arte del gelato artigianale. El último salto, el más largo, llega en 2014, cuando Luca traslada a su familia a Mallorca y abre "Los Iannini”.
Cambian el idioma, la luz y el mar, pero lo importante no entiende de fronteras: buena materia prima, respeto a la receta y producción cada mañana. Por eso, quien prueba una de las creaciones de los Iannini no solo come un helado, saborea casi noventa años de oficio, cuatro generaciones y un pueblo del sur de Italia que cabe en un cucurucho de Cala Major.
Nuestra recomendación: puede que no haya un helado de pistacho como el suyo. No le deis más vueltas.
¿Dónde encontrarles?
Avinguda de Joan Miró, 295. Sant Agustí, Mallorca.
Además, tienen un carrito de helados que va a tu evento, a tu fiesta y a tu barco.
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