La vieja del visillo: como en el salón de la abuela
El nuevo local “La Vieja del Visillo” conquista Palma con creaciones para sibaritas servidas en vajilla de tiempos de la abuela

La Vieja del Visillo, una propuesta que aúna buena comida, cócteles atractivos y un ambiente agradable que invita a conversar. / Agencia Boira
Bettina Neumann
Justo al lado de Las Ramblas, en la Plaça de Santa Magdalena, ha abierto sus puertas un nuevo establecimiento: La Vieja del Visillo. Es un lugar donde se come bien, se disfruta de un vermut y se pasa un buen rato con amigos.
En maravillosos platos antiguos —como en casa de la abuela— se sirven delicias como raviolis de trufa, gambas a la plancha o chuletillas de cordero, además de otros platos elaborados con esmero. En la carta figuran, entre otros, salmón, calamar, picaña o rabo de toro, que ya despiertan entusiasmo en los comentarios en internet. Especialmente popular es, por ejemplo, el “Calamar-Bocabrioche”, una interpretación moderna del tradicional bocadillo de calamar, con un brioche esponjoso y un toque ligeramente dulce. Aquí se concede la máxima importancia a los productos regionales y se refinan las tradiciones mallorquinas con un aire de cocina moderna y desenfadada.
Disfrutar y también cotorrear un poco
También resultan especialmente sabrosas las tapas y los pinchos para compartir, como por ejemplo las “Gildas”, combinaciones variadas de aceitunas en brocheta con anchoa. Son ideales para acompañar el vermut. Muy recomendable es también la tortilla vaga de jamon iberico, que puede combinarse (aunque no es obligatorio) y con los apreciados callos tiernos, tan populares entre los mallorquines.
El nuevo “place to be” se entiende también como bar y punto de encuentro para el intercambio vecinal, el disfrute y las conversaciones animadas. A ello hace referencia el nombre: “La Vieja del Visillo” alude a esa figura típica que observa y comenta todo desde detrás de la cortina, un guiño a un personaje del humorista José Mota en la televisión española: la clásica anciana de pueblo que todo lo vigila y todo lo comenta. A los fundadores les pareció apropiado: “Un poco de vieja detrás del visillo hay en todos nosotros”, afirman.
Los fundadores, Mariona Bennàssar y Andy Iboleón, son pareja tanto en lo personal como en lo profesional. Experiencia gastronómica no les falta: la impronta creativa de Andy es conocida en los populares restaurantes Kamaleónico, en el centro de Palma, y El Marino, en Portitxol; Mariona codirige con Andy el Grupo Kamaleónico. Para hacer realidad este nuevo proyecto como dúo independiente, ambos han dedicado muchas horas a desarrollar el “concepto de la abuela” y han renovado y rediseñado completamente el local. Ahora se ocupan personalmente de todo: desde el servicio hasta la selección de vinos y cócteles, la coordinación con proveedores y la organización de la cocina. Por supuesto, también han diseñado juntos la carta. Y en Palma, literalmente, ya está en boca de todos.
Doce horas al día, abierto de forma ininterrumpida
Mallorquín —con una buena dosis de modernidad— es también el ambiente: platos y tazas parecen sacados directamente de la vitrina de la abuela, nostálgicos, encantadores y tan bonitos que invitan a pedir un segundo plato. Las combinaciones de colores, los objetos y los detalles originales del local dirigen la mirada constantemente hacia nuevos rincones, como el grafiti de tres señoras mayores llenas de vitalidad que fuman y juegan a las cartas.
No solo en el interior, donde los cómodos sillones invitan a quedarse más tiempo del previsto. También en el exterior apetece prolongar la estancia: la terraza en la Plaça es perfecta para un aperitivo, un vermut o una copa afterwork. Se puede pasar allí sin problema una larga velada, ya que la cocina está abierta de forma ininterrumpida de 12:00 a 24:00 horas. Así, el local despliega su encanto desde el mediodía hasta la medianoche: del aperitivo al almuerzo y a los cócteles nocturnos.
En cuanto a precios, la oferta se dirige a personas que valoran la calidad sin tener que gastar una fortuna. A clientes que no solo disfrutan de la buena comida, sino que también aprecian un ambiente que invita a quedarse un poco más: para una tapa adicional o —como alternativa— un postre a base de ensaimada, mientras en la mesa circulan anécdotas. Esa es precisamente la idea de Mariona Bennàssar y Andy Iboleón: con buena comida y cócteles atractivos, conversar y cotillear resulta todavía más agradable.
La vieja del visillo
Carrer Santa Magdalena, 1. Palma
Tel. +34 666 16 23 43
Instagram: @laviejadelvisillopalma
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