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LO DE SIEMPRE

La Dolores, siete años de vermut y descaro castizo en Ciudad Jardín

Un local canalla que mantiene vivas las sensaciones de ayer y la bebida bien fría

La Dolores

La Dolores

Palma

La Dolores no se disfraza de tendencia, porque arrolla con su personalidad. Nacida en Ciudad Jardín hace siete años, esta vermutería sigue siendo igual de castiza y canalla, sirviendo la bebida muy fría y riéndose de la farándula y de los personajes de los años 80 y otras épocas.

Su vocación desde el inicio es recuperar la tradición. Cerveza tirada como mandan los cánones, vermut de grifo y platos recuperados del recetario tradicional sin alardes ni extravagancias. En esa declaración cabe prácticamente todo lo que hoy representa el local.

Como en toda buena vermutería, el vermut ocupa un lugar central. La casa elabora el suyo propio, llamado también La Dolores, y suma además una amplia selección para todos los «vermuteros» . Por supuesto, la cerveza es otra compañera imprescindible de las tapas, que aquí son las de siempre y preparadas con cariño.

La carta se apoya en platos que rara vez fallan y que conectan con la memoria colectiva de nuestro país. Patatas bravas, ensaladilla, bocata de calamares con pan de tinta y otros clásicos construyen una oferta pensada para compartir, repetir y volver. Apetecible, reconocible, sin excesos y sin buscar fuegos de artificio. Porque es suficiente con hacer bien las cosas de siempre.

El establecimiento llama la atención la primera vez que uno se decide a visitarlo, y continúa cautivando a todas esas familias y grupos de amigos que insisten en ir a ver a Dolores. Y es entendible, porque atrapa. Viste sus paredes con carteles de décadas pasadas, teléfonos antiguos y referencias visuales a una España popular, castiza y desacomplejada. Sus rincones, que juegan con la ironía y la retranca, dan forma a una atmósfera inconfundible. Sifones por doquier, fotos de folclóricas y toreros, o una vieja balanza adornada con un cuadro de «la Pantoja». La Dolores no se pone nostálgica, sino que mantiene vivas sensaciones de ayer, de una manera simpática y con humor.

Muchos van a La Dolores para tomarse un aperitivo a gusto, en su terraza o dentro, por su ambiente acogedor y servicio cercano, lo que a veces lleva a quedarse picando más tiempo del pactado.

Siete años después, La Dolores sigue reivindicando la misma fórmula con la que abrió. Una vermutería con mucha personalidad y una manera muy suya de mirar hacia atrás. En tiempos de propuestas intercambiables, quizá esa fidelidad a una identidad tan marcada sea precisamente lo que la hace distinta.

LA DOLORES

Carrer de l’llla de Xipre, 37

971 63 58 86

ladolorespalma.com

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