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Philip Wolf: «He cambiado el lienzo por el plato»

ComeCalla organiza eventos a medida con una mezcla de Mediterráneo, Latinoamérica, Asia, mucho color y vocación de espectáculo

Carolina Trujillo y Philip Wolf son las mentes tras ComeCalla, un servicio para eventos con puesta en escena cuidada y coloridos platos para compartir.

Carolina Trujillo y Philip Wolf son las mentes tras ComeCalla, un servicio para eventos con puesta en escena cuidada y coloridos platos para compartir. / ComeCalla

―¿Qué es ComeCalla?

―Somos mi mujer y yo. Abarcamos todo tipo de eventos. Ella desde la organización y las bebidas, y yo desde la cocina. Abarcamos todo servicios de chef privado en villas, catering para bodas y eventos empresariales en toda la isla. Es importante destacar que adaptamos los menús, la coctelería y todo el servicio a cada cliente.

―¿Cómo nació vuestro proyecto?

―Trabajábamos en la misma empresa, también del sector de eventos. Ella se encargaba siempre de la sala y el servicio. Llevaba, además, el tema de vinos, cócteles y bebidas. Yo era el jefe de cocina. Con el tiempo decidimos montarnos nuestro propio proyecto. Hace más de cuatro años de aquel cambio. Yo estudié arte y vivía de ello, pero llegó la pandemia, tuvimos un hijo y necesitaba algo más estable. Empecé como chef privado, sobre todo en villas de alquiler de lujo, y luego volvimos a lo que hacíamos antes, las bodas.

―¿Qué os diferencia a ComeCalla de otros caterings?

―Hay empresas con menús muy preestablecidos. Nosotros hablamos bastante con el cliente y cambiamos. Siempre servimos cosas nuevas. Yo no quiero repetir cuatro o cinco veces el mismo menú porque me aburro y necesito cambiar. Muchas veces, me basta con que me digan «prefiero carne» o «prefiero pescado». Diseño el menú en función de eso o de otras indicaciones. Estudié Bellas Artes y me gusta trabajar con colores, texturas y formas. He cambiado el lienzo por el plato, realmente. Puedo hacer prácticamente lo que quiero. Muchos clientes se dejan sorprender, y así hemos vivido mucho tiempo, gracias al boca a boca.

―¿Qué tipo de cocina prefieres?

―Por mis viajes por Asia, cocino mucho del sudeste asiático, también japonés e indio. Carolina es colombiana y me introdujo en la cocina de ese país, además de todo lo mexicano y lo peruano. Al final cocinamos con producto de aquí, pero dándole una vuelta y usando métodos de esos países.

―¿Cómo describes la experiencia de probar estos platos?

―Mucho color y sabor. Y no hago un plato único para cada uno. Hago comida para compartir, todo al centro. Ensaladas, verduras, pescado, carne. Doy alternativas para que la gente elija. Nos encantan los detalles y estar presentes, así que también hacemos show cooking. Trabajamos mucho sobre el fuego, con leña, y estamos durante todo el evento.

―¿Hasta qué tamaño de evento llegáis?

―Trabajamos por toda Mallorca. En eventos, contratamos personal y podemos abarcar hasta 200 o 250 personas. Sobre todo en verano, porque la isla se ha convertido en un destino de bodas.

―¿Tienes algún reto en mente?

―Me gustaría combinarlo más con mi arte y tener un local preparado para mostrar lo que hacemos. No un restaurante ni un bar, pero sí un espacio para gastronomía, cursos de cocina y eventos gastronómicos. Carolina está muy puesta con vinos y catas adaptadas. Para mí, la comida es diseño. No es dar de comer, cobrar y largarse. Es adaptarse un poco y tratar de hacer cosas nuevas.

TEMAS

  • Mallorca
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