Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La Mona, vermutería de barrio, sin inflar el plan

Abrió el pasado noviembre y en menos de dos meses ya nota una acogida excelente

La Mona no pretende ser un sitio al que tengas que planificar ir. Precisamente va de lo contrario. De recuperar ese bar de día a día que se está perdiendo, especialmente en un barrio como Santa Catalina, donde a veces sobran opciones con punto elitista o precios poco accesibles.

Su propuesta se resume en apostar por algo nuevo, pero que al final sea lo de siempre. Una mezcla que sirve igual para la previa que para un domingo, un sábado por la mañana o un tardeo. Y, sobre todo, un lugar donde no hace falta planificar. Llegas, pides algo, picoteas… y te quedas.

En la práctica, eso se traduce en una carta de barra, con especial protagonismo de las gildas (con opciones para todos los gustos) y un servicio rápido, sencillo y sin pretensiones. El precio no se infla por ser Palma o por estar en Santa Catalina, y lo usual es gastarse entre 10 y 20 euros.

El equipo lo forman los socios Claudia y Álex, con Toni como encargado y Sofi en barra. Y el vermut, claro, es protagonista. Se elabora en el propio local, que además trabaja con La Vermutera, con referencias de especialidad mallorquina, de la Península y de Italia.

¿Las recomendaciones del equipo? Todo. Pero si hay que elegir, que sea por lo que mejor define el sitio, que son las gildas (tradicionales o especiales), ensaladilla rusa y la novedad que está ganándose a la barra: dos tostas de ensaladilla, una con anchoa y otra con boquerón.

Tracking Pixel Contents