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Lo de siempre

Balneario Illetas, lo de siempre frente al mar

Desde 1958, un clásico de Illetas que se reinventa sin perder su esencia, con cocina mediterránea, buen producto y una terraza que se disfruta también en invierno

Balneario Illetas ofrece la experiencia de comer bien frente al mar durante todo el año.

Balneario Illetas ofrece la experiencia de comer bien frente al mar durante todo el año. / Balneario Illetas

Hay lugares que no necesitan explicarse demasiado porque ya son paisaje emocional. Balneario Illetas es uno de ellos. Desde 1958, asomado al Mediterráneo y con vistas privilegiadas a una de las calas más reconocibles, este restaurante es certeza. Se viene a comer bien, a celebrar y a encontrarse con el mar, un ritual que es necesario repetir a menudo.

A lo largo de los años, se ha reinventado sin perder la esencia. Desde que nació, a partir de un proyecto del arquitecto Francisco Casas Llompart, mantiene ese equilibrio entre tradición y presente. Lo que perdura es el agradable entorno y el cuidado producto. Una mesa bien puesta y el sonido del agua cerca.

La experiencia empieza antes de sentarse. El camino hacia la terraza, el olor a sal, la luz sobre el azul, todo predispone. Y cuando llega el servicio, se confirma el tono de la casa. Elegante y cercano, con ese punto familiar que no se fuerza. Sin prisa, sin rigidez, con oficio.

Para degustar el mar junto al mar: un lenguado Meunière con alcaparras y patata panadera.

Para degustar el mar junto al mar: un lenguado Meunière con alcaparras y patata panadera. / Carlos Ginard

En la cocina manda el Mediterráneo. Pescados, mariscos y arroces en una propuesta reconocible, fiel al sabor, sin necesidad de artificios. Y ahí es donde Balneario Illetas demuestra que lo suyo no va de una sola estación. La carta acompaña el calendario con platos de temporada que, cuando llega el fresco, se agradecen de otra manera y la terraza se disfruta con otra calma. Aparecen guiños de cuchara hechos con mimo, como un cocido madrileño (bajo reserva, que se sirve los jueves y viernes), y unas fabes con almejas (también bajo reserva para los sábados y domingos), con ese punto mar y tierra que encaja de forma natural en una mesa frente al agua.

En invierno, siempre apetece un plato caliente de toda la vida como un arroz caldoso de pescado y marisco.

En invierno, siempre apetece un plato caliente de toda la vida como un arroz caldoso de pescado y marisco. / Carlos Ginard

Aun así, sería injusto reducirlo a una cuestión de temporada. Illetas funciona porque, haga sol de agosto o luz suave de enero, conserva lo esencial. Hospitalidad, producto, paisaje y tiempo para la sobremesa.

Quizá por eso sigue ahí, década tras década. Porque mientras todo cambia, Balneario Illetas permanece. Actualizado en lo necesario, intacto en lo importante. Uno de esos lugares que justifican la idea de lo de siempre en el mejor sentido posible.

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