'La Vieja del Visillo': abre en Palma un bar restaurante donde divertirse y sentirse como en casa de la abuela
El restaurante de Mariona Bennàssar y Andy Iboleón es irreverente y muy mallorquín, con tapas elaboradas a base producto local y cocina de 12 a 24 horas

Los fundadores, acompañados de una "vieja del visillo" que animó la inauguración. / .
Alguien se ha decidido y ha sacado su vajilla: 'La Vieja del Visillo'. Este es el nombre del nuevo bar restaurante que acaba de abrir sus puertas en la plaza de Santa Magdalena de Palma, colindante con La Rambla. El local nace con vocación de convertirse en ese punto de encuentro donde uno va a comer bien, a tomarse un vermut… y, por qué no, a enterarse de lo que se cuece en el barrio.
Al frente del proyecto están Mariona Bennàssar y Andy Iboleón, pareja dentro y fuera del restaurante, que han levantado La Vieja del Visillo tras horas y horas de obra, de pintura, de elegir vajilla y de dar forma a un concepto que querían que fuese diferente a lo que ya existe en Ciutat.
Un nombre que guiña el ojo al cotilleo… y al salón de la abuela
El nombre nace casi como un chiste doméstico. Mientras pensaban el concepto, tenían clara la idea de “casa de la abuela”, pero les sonaba demasiado literal. En una de esas conversaciones de pareja apareció la expresión la vieja del visillo. Esa vecina que, escondida tras la cortina, todo lo ve y todo lo comenta.
La referencia al personaje televisivo de José Mota es inevitable, y en el restaurante la reinterpretan con humor y complicidad: “todos somos un poco viejas del visillo”. Los fundadores quieren hacer del local un lugar de encuentro, de diversión y de charla.
Mariona y Andy, una pareja que emprende una nueva aventura
Aunque se estrenan como socios en este proyecto, experiencia no les falta. Andy Iboleón es el alma detrás de Kamaleónico y El Marino Portixol, dos locales bien conocidos en la ciudad. Hasta ahora, Mariona Bennàssar era la directorra de Grupo Kamaleónico, y tras dos años compartiendo jornada y vida, dan un paso más y se lanzan a emprender juntos.
Ambos se encargan de todo: desde la sala hasta el control de cocina, pasando por la selección de vinos, la coctelería y la relación con proveedores. Juntos han confeccionado una carta que mezcla raíces mallorquinas con guiños actuales.

La Vieja del Visillo: el nuevo bar restaurante de Palma con vajilla de la abuela y ambiente "disfrutón" / DM
Decoración irreverente y vajilla de abuela
Quien cruce la puerta no se va a encontrar un local minimalista. Todo lo contrario. Ellos mismos definen el espacio como “divertido, alocado e irreverente”. La decoración es deliberadamente cargada, con muchos elementos, colores y estímulos visuales que hacen que el ojo vaya saltando de un rincón a otro.
La vajilla mira directamente al pasado, con platos que recuerdan a los que algunos podemos encontrar en casa de nuestra abuela.
No falta la terraza en la plaza, pensada para el aperitivo, el vermut o ese afterwork que se alarga sin querer. Desde fuera, el local invita a acercarse. Desde dentro, cuesta querer marcharse.
Tapas elaboradas, producto local y guiños muy mallorquines
La carta de La Vieja del Visillo se articula en torno a tapas y pinchos para compartir. Pero aquí no se viene a por la tapa estándar de manual. Las propuestas son elaboradas y pensadas para sorprender, sin perder de vista los sabores reconocibles.
Para abrir boca destacan varias gildas, perfectas para acompañar un vermut en la terraza, y una tortilla que se puede maridar con unos callos melosos con chorizo “que están que te mueres”..
Entre las tapas más personales aparecen un ravioli de trufa, unas gambitas de lonja fritas y unas costillitas de cordero que animan a repetir. Uno de los bocados estrella será, sin duda, el bocabrioche de calamar, un guiño al clásico bocata de calamares, pero elevado, con un pan brioche suave y un pase más goloso y trabajado.
La carta incluye también platos principales como salmón, pulpo, picaña o un rabo de toro del que ya hablan maravillas quienes lo probaron en la inauguración.
Todo ello, con producto local y de kilómetro cero como hilo conductor. Guiños a Mallorca como un rollito de frito mallorquín o un postre a base de ensaimada reivindican la cocina local con lenguaje actual y desenfadado.
De 12 a 12: vermut, comida y coctelería
El local abre 12 horas. De 12 del mediodía a 12 de la noche. Eso permite que La Vieja del Visillo cambie de piel varias veces al día.
En cuanto a precios, la propuesta está pensada para un público en torno a los 40 años, que valora comer bien y disfrutar de buena bebida sin que la salida se dispare. No se trata de una carta prohibitiva, sino de una relación calidad-precio cuidada, orientada a convertirse en un habitual más que en un lujo ocasional.
Con su mezcla de humor, estética irreverente, alma de “casa de la abuela” y cocina actual basada en el producto local, La Vieja del Visillo llega para convertirse en el nuevo rincón al que ir a picar algo, tomar un cóctel y, de paso, ponerse al día de lo que pasa en la ciudad. Porque, al final, en Palma, todos somos un poco viejas del visillo.
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